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Salud

Dolor facetario lumbar: una causa frecuente de dolor después de los 50

5 min de lectura

El dolor facetario lumbar puede confundirse con una hernia o una irritación del ciático. Cómo se presenta, cómo se diferencia y qué tratamientos se utilizan.

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El dolor facetario lumbar es una posible causa del dolor persistente en la parte baja de la espalda, especialmente después de los 50 años. Se origina en las pequeñas articulaciones ubicadas detrás de la columna y puede confundirse con una hernia de disco, una contractura o un problema del nervio ciático.

El dolor facetario lumbar puede aparecer al caminar, permanecer mucho tiempo de pie, levantarse de una silla o mover el tronco. Aunque suele atribuirse a contracturas, hernias o ataques de ciático, también puede comenzar en las articulaciones facetarias, que conectan las vértebras y ayudan a guiar los movimientos de la columna.

Según explicó a Clarín Matías Baldoncini, médico neurocirujano y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), esas articulaciones podrían estar involucradas en entre el 15% y el 45% de los casos de dolor lumbar persistente. El especialista aclaró que ese rango corresponde a personas con dolor crónico en la zona y no a la población general.

Qué son las articulaciones facetarias

Las facetas lumbares se encuentran en la parte posterior de la columna. Su función es conectar las vértebras y orientar los movimientos entre ellas. Cuando el cartílago y otras estructuras se desgastan o se inflaman, pueden generar dolor en la zona baja de la espalda.

El proceso es más frecuente después de los 50 años, etapa en la que aumentan los cambios degenerativos de la columna. Baldoncini también mencionó como factores que pueden favorecerlo el exceso de peso, las lesiones previas y las sobrecargas repetidas.

Cómo se manifiesta el dolor facetario lumbar

El dolor suele localizarse en uno o ambos lados de la cintura. En algunos casos se extiende hacia los glúteos o los muslos, pero no necesariamente recorre toda la pierna. Puede intensificarse al arquear la espalda hacia atrás, girar el tronco o permanecer mucho tiempo parado.

Estas características orientan la evaluación, aunque no permiten confirmar por sí solas cuál es el origen del dolor. La artrosis puede contribuir al deterioro de las articulaciones facetarias, pero la presencia de cambios degenerativos no demuestra automáticamente que sean la causa de los síntomas.

La diferencia entre dolor facetario y ciática

El dolor asociado al nervio ciático suele descender por la pierna y puede acompañarse de hormigueo, alteraciones de la sensibilidad o debilidad. En cambio, el dolor facetario tiende a concentrarse en la cintura y puede irradiarse hacia los glúteos o los muslos.

La diferencia no siempre es clara. Los síntomas pueden superponerse con los de una hernia de disco, una alteración de la articulación sacroilíaca o un problema muscular. Por eso, la localización del dolor no reemplaza el examen médico ni permite establecer un diagnóstico individual.

Por qué una resonancia no alcanza para confirmar el origen

La evaluación comienza con una entrevista clínica y un examen físico, que puede incluir la palpación de la región lumbar. Según las características del cuadro, el profesional puede solicitar radiografías o una resonancia magnética.

Los estudios por imágenes muestran estructuras y cambios anatómicos, pero el desgaste observado no siempre explica el dolor. En determinados pacientes se utiliza un bloqueo con anestesia local de los pequeños nervios de las articulaciones facetarias. La respuesta a ese procedimiento puede ayudar a confirmar el origen de las molestias y orientar el tratamiento.

Movimiento adaptado y rehabilitación

El tratamiento inicial suele combinar analgésicos indicados por un profesional y kinesiología. Los ejercicios progresivos de movilidad y fortalecimiento buscan mejorar el movimiento y reforzar los músculos que sostienen la columna.

Permanecer mucho tiempo en una misma posición, levantar cargas excesivas o repetir movimientos que impliquen girar o arquear la cintura hacia atrás puede agravar los síntomas. Sin embargo, esto no implica que haya que evitar todo movimiento ni mantener una postura rígida. Durante una crisis, se recomienda adaptar las actividades que provocan dolor y evitar el reposo prolongado, según la indicación profesional.

Cuándo puede considerarse la radiofrecuencia

Si el dolor persiste pese al tratamiento inicial y la evaluación clínica junto con el bloqueo diagnóstico respaldan un origen facetario, puede considerarse un procedimiento de radiofrecuencia.

La técnica utiliza agujas guiadas por imágenes para aplicar calor controlado sobre los pequeños nervios que transmiten señales dolorosas desde las articulaciones. Su objetivo es disminuir esa transmisión. El beneficio puede variar entre pacientes y no necesariamente es permanente; además, el procedimiento no reemplaza la rehabilitación ni la recuperación progresiva de las actividades.

Señales para consultar con rapidez

Se aconseja consultar cuando el dolor limita las actividades cotidianas, se repite o no mejora después de unas semanas. También requiere evaluación médica si aparece junto con fiebre, pérdida de peso sin explicación o molestias persistentes durante la noche.

La debilidad nueva o progresiva en las piernas, la pérdida de sensibilidad en la entrepierna, la dificultad para orinar o la pérdida del control de la orina o de la materia fecal son señales de atención urgente. También debe evaluarse rápidamente el dolor que comienza después de un traumatismo importante.

El desgaste de las articulaciones facetarias no puede revertirse con un tratamiento específico, según la información aportada por el especialista. Sí es posible abordar el dolor, recuperar movilidad y reducir sobrecargas mediante un plan adaptado, que puede incluir ejercicio y control del peso. La reaparición de las molestias depende de cada caso y no significa necesariamente que exista un deterioro mayor.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Cómo se diferencia el dolor facetario de la ciática?

El dolor facetario suele concentrarse en la parte baja de la espalda y puede extenderse hacia los glúteos o los muslos. La ciática habitualmente desciende por la pierna y puede acompañarse de hormigueo o debilidad. Como los síntomas pueden superponerse, la diferencia debe establecerla un profesional mediante una evaluación clínica.

¿Una resonancia confirma que el dolor proviene de las facetas lumbares?

No necesariamente. Una resonancia puede mostrar signos de desgaste, pero esos cambios no siempre son la causa del dolor. En algunos pacientes, el médico puede recurrir a un bloqueo con anestesia local para evaluar si las articulaciones facetarias y sus nervios están involucrados.

¿Cuándo el dolor lumbar requiere atención urgente?

Se necesita atención urgente ante debilidad nueva o progresiva en las piernas, pérdida de sensibilidad en la entrepierna, dificultad para orinar o pérdida del control de la orina o la materia fecal. También debe evaluarse rápidamente el dolor que aparece después de un traumatismo importante.

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