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Anteojos y pantallas: Carla Di Sí explica cómo cuidar la visión

7 min de lectura

La óptica y diseñadora Carla Di Sí analiza el uso intensivo de pantallas, los límites de los anteojos pregraduados y los avances que cambiaron la experiencia visual.

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La relación entre anteojos y pantallas cambió las consultas en las ópticas y volvió más frecuente la fatiga visual asociada al trabajo de cerca. Carla Di Sí, óptica y diseñadora argentina, sostiene que el problema no consiste solamente en ver más horas una pantalla, sino en usar la visión cercana y la intermedia durante buena parte del día. En una entrevista publicada por La Nación, también diferencia entre una corrección óptica hecha a medida y el uso ocasional de anteojos pregraduados.

Podés consultar la fuente original para ampliar el contexto de esta información.

Si te interesa profundizar desde otra mirada de la red, en Noticias Web podés ver Anteojos y pantallas: Carla Di Sí.

La historia profesional de Carla Di Sí comenzó dentro de una familia vinculada a la óptica, pero no como una decisión automática. Antes de estudiar la carrera trabajó en ventas de cursos, atención al cliente en una empresa de telefonía celular, gastronomía y administración financiera. Después se incorporó a la óptica familiar y pasó por Luxottica, hasta desarrollar su propia marca con una mirada que combina formación técnica, diseño y producción nacional.

Su tienda abrió a fines de 2010 en Palermo Soho. Allí desarrolla las líneas Carla Di Sí y participa en distintas etapas de fabricación y comercialización internacional. Su recorrido también está ligado a los modelos que pertenecieron a su abuelo, cuya óptica ofrecía anteojos, cámaras fotográficas, revelado, equipos de audio y televisores. En ese contexto, el local funcionaba como un punto de acceso a la tecnología disponible en su época.

Qué cambió en la forma de usar la visión

Según Di Sí, las dificultades visuales que se corrigen con anteojos o lentes de contacto siguen siendo conocidas: miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia. Lo que se transformó es la cantidad de tiempo que muchas personas pasan enfocando objetos cercanos o a distancia intermedia, como celulares, tabletas y computadoras.

La entrevistada describe esa modificación como un uso menos variado de la visión, porque la mirada permanece durante períodos prolongados en distancias cortas. También advierte que el hábito aparece cada vez antes en los niños. La cifra según la cual casi la mitad de la población mundial podría tener miopía en 2050 aparece en sus declaraciones y no está desarrollada en el material disponible, por lo que no permite establecer por sí sola una proyección independiente.

Anteojos y pantallas: la regla 20-20-20

Para reducir el cansancio asociado al enfoque cercano, Di Sí recomienda la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar durante 20 segundos a una distancia aproximada de 20 pies, unos 6 metros. La medida busca interrumpir la fijación continua en una pantalla y cambiar el punto de enfoque.

La recomendación apunta a aliviar la fatiga visual, pero no reemplaza una evaluación profesional. El material tampoco presenta esta pauta como un tratamiento para corregir una enfermedad ocular ni como una garantía de prevención.

La luz nocturna y el límite de la explicación sobre la luz azul

Di Sí distingue entre la luz azul natural y la exposición nocturna a pantallas y luminarias LED. En la entrevista sostiene que la luz azul no es dañina en términos generales y que la principal fuente es el sol. Su preocupación se concentra en la exposición durante la tarde y la noche, cuando puede interferir con la producción de melatonina y con el descanso.

Como medidas de uso cotidiano, propone activar los modos nocturnos de celulares y computadoras, reducir el brillo de las pantallas y bajar progresivamente la iluminación de los ambientes desde la tarde. Se trata de ajustes destinados a disminuir la exposición luminosa nocturna; no sustituyen una consulta médica ante síntomas persistentes.

Por qué los anteojos pregraduados no equivalen a una receta

Los anteojos que se venden como solución rápida en farmacias pueden servir como recurso ocasional ante una emergencia, según la explicación de Di Sí. Sin embargo, tienen una graduación predeterminada que suele ser igual para ambos ojos y no contempla el centrado específico de cada persona.

Una lente recetada se selecciona a partir de la graduación y de las medidas del usuario y del armazón. La entrevistada advierte que recurrir habitualmente a un pregraduado puede alejar a las personas del examen visual. También recomienda realizar controles idealmente una vez por año o, como máximo, cada dos años. El material señala que la evaluación incluye la observación de estructuras internas del ojo y la medición optométrica, tareas que corresponden a profesionales.

De corrección médica a objeto de identidad

La evolución de los anteojos también ocurrió en el terreno cultural. Di Sí atribuye al cine un papel relevante en la popularización de los anteojos de sol y de vista durante el siglo XX. Menciona a Harold Lloyd, cuyos anteojos redondos de marco negro se convirtieron en un rasgo reconocible de su imagen pública.

Más adelante, las marcas de moda comenzaron a licenciar sus nombres para fabricar anteojos. La entrevistada identifica el acuerdo entre Giorgio Armani y Luxottica como un momento importante para la integración del anteojo al sistema de la moda. En paralelo, destaca la influencia de diseñadores como Oliver Goldsmith y Alain Mikli en el desarrollo del diseño de autor.

Desde esa perspectiva, el armazón ya no cumple solamente una función correctiva. También participa de la presentación personal y de la identidad visual. La elección estética, sin embargo, no modifica la necesidad de que la graduación, el centrado y la adaptación sean adecuados para cada usuario.

Qué pueden aportar la inteligencia artificial y las nuevas lentes

La inteligencia artificial aparece en la entrevista en dos áreas diferentes. Una es el análisis de imágenes de la retina para detectar determinadas enfermedades, como la retinopatía diabética. La otra son los anteojos con cámara, audio y asistentes capaces de interpretar parte del entorno, como los desarrollados por Meta y Ray-Ban.

Di Sí remarca una diferencia central: esos dispositivos no corrigen la visión por sí mismos. La corrección continúa dependiendo de las lentes y del examen visual. También plantea interrogantes sobre la privacidad y sobre el tiempo de conexión que agregan estos productos.

La entrevistada señala además que las lentes progresivas diseñadas digitalmente pueden ampliar los campos de visión y facilitar la adaptación, aunque las zonas laterales todavía pueden presentar distorsiones. Las lentes de alto índice permiten reducir el grosor y el peso en graduaciones elevadas. Entre los tratamientos menciona el antirreflejo y las lentes fotocromáticas, cuyo oscurecimiento dentro del automóvil es limitado porque el parabrisas filtra parte de la radiación ultravioleta que las activa.

Una reedición que une diseño, producción y salud visual

La marca presentó Dandy Edición Especial 2026, una reedición del modelo 0007, el primer diseño que Di Sí identifica como parte de los orígenes de su emprendimiento. La serie reúne 26 unidades fabricadas íntegramente en la Argentina, con acetato de celulosa, patillas en contraste y bisagras reforzadas de siete dientes, de acuerdo con la descripción incluida en la entrevista.

El modelo resume el cruce que define el trabajo de Di Sí: un anteojo puede expresar una decisión estética, pero su utilidad depende de la calidad de las lentes, la graduación y la adaptación al rostro. En un contexto de uso intensivo de pantallas, esa combinación vuelve inseparables el diseño del armazón y el cuidado profesional de la visión.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué propone la regla 20-20-20 para el uso de pantallas?

La regla consiste en interrumpir cada 20 minutos la mirada sobre la pantalla y observar durante 20 segundos un objeto situado a unos 20 pies, aproximadamente 6 metros. Busca reducir el cansancio asociado al enfoque cercano. No reemplaza un examen visual ni funciona como tratamiento de una enfermedad ocular.

¿Los anteojos de farmacia reemplazan a los recetados?

No. Los anteojos pregraduados tienen una graduación predeterminada y, por lo general, igual para ambos ojos. No contemplan las medidas individuales ni el centrado específico de las lentes. Pueden resolver una emergencia ocasional, pero no deberían sustituir una evaluación profesional ni una corrección hecha a medida.

¿Los anteojos con inteligencia artificial mejoran la visión?

No por sí mismos. Según la explicación de Carla Di Sí, los dispositivos con cámara, audio y asistente pueden interpretar información del entorno, pero la corrección visual continúa dependiendo de las lentes recetadas y del examen realizado por profesionales. Además, estos productos plantean preguntas sobre privacidad y tiempo de conexión.

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