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Día del Diseñador Gráfico: por qué se celebra el 24 de octubre

6 min de lectura

La fecha conmemora un antecedente académico de la Universidad Nacional de Cuyo y permite observar cómo evolucionó el oficio entre la identidad visual, las pantallas y la inteligencia artificial.

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El Día del Diseñador Gráfico en Argentina se celebra el 24 de octubre y, según la reseña histórica de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo, recuerda el egreso de Haydée Strittmatter en 1966. La fecha también permite revisar qué permanece en una profesión atravesada por nuevos soportes, herramientas digitales e inteligencia artificial.

El Día del Diseñador Gráfico en Argentina se celebra el 24 de octubre. La fecha se vincula con un antecedente de la Universidad Nacional de Cuyo: el 24 de octubre de 1966, Haydée Strittmatter completó las materias que le permitieron obtener el título intermedio de Diseñador, de acuerdo con la reseña histórica de la Facultad de Artes y Diseño de esa universidad.

En 1975, responsables de las carreras de Diseño de Mendoza y La Plata acordaron institucionalizar ese día como la fecha de celebración de la profesión en el país. En 2026 se cumplen sesenta años de aquel egreso. La conmemoración no se limita a un saludo: también pone en primer plano el trabajo de interpretación que existe detrás de una pieza visual.

El antecedente académico del 24 de octubre

La historia de la fecha está relacionada con una etapa en la que la carrera de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Cuyo incluía contenidos vinculados con la gráfica y los productos. La trayectoria de Haydée Strittmatter quedó asociada a ese momento de formación, que precedió a la consolidación de recorridos profesionales diferenciados.

La información fue difundida por la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo y retomada por DWVisual en su publicación sobre el Día del Diseñador Gráfico en Argentina. Esa referencia permite ubicar la celebración en una historia institucional concreta, en lugar de presentarla como una efeméride sin origen documentado.

Diseñar implica interpretar una necesidad

Una pieza terminada suele ocultar buena parte del proceso que la hizo posible. Antes de definir una tipografía, un color o una imagen, el diseño requiere entender qué necesita comunicar una persona, una organización o una empresa, quién recibirá el mensaje y en qué soporte aparecerá.

La tarea puede consistir en ordenar información acumulada, explicar un servicio complejo o presentar por primera vez una actividad. En todos esos casos, el resultado depende de decisiones concretas: jerarquizar un título, separar contenidos, elegir una imagen pertinente o reducir acciones que compiten entre sí.

La relación con quien encarga el trabajo también forma parte del proceso. Conocer la actividad, sus públicos y las consultas que recibe permite discutir las decisiones visuales sobre una base compartida. Las devoluciones son más útiles cuando señalan un problema de comprensión o de uso, y no solamente una preferencia aislada.

La identidad visual cambia según el soporte

Una marca puede aparecer en una presentación comercial, una publicación de redes sociales, una página de contacto o una pantalla de teléfono. Mantener una identidad reconocible no significa repetir una composición sin cambios, sino acordar criterios que puedan adaptarse a cada contexto.

La legibilidad depende del espacio entre líneas, el tamaño relativo de los elementos, el contraste y la cantidad de información. Una combinación que parece clara en una pantalla grande puede necesitar otra revisión en un celular. Del mismo modo, una tipografía adecuada para un título breve puede resultar incómoda cuando se aplica a un texto extenso.

Las actualizaciones de identidad también exigen distinguir qué debe corregirse y qué conviene conservar. Cuando una empresa tiene elementos reconocidos por sus clientes, modificarlos sin entender su función puede debilitar la continuidad visual. Una renovación tiene sentido si responde a una dificultad concreta y mantiene aquello que todavía comunica.

Diseño web: cuando la composición orienta tareas

En una página web, el diseño visual participa de un recorrido. Una persona puede llegar con una duda, buscar una fecha, comparar una propuesta o intentar contactar a una organización. Un encabezado claro, un menú comprensible y un enlace bien identificado pueden facilitar esas acciones.

La adaptación a celulares y la organización del contenido no son cuestiones separadas de la identidad. Una interfaz debe combinar textos legibles, imágenes que aporten información y elementos que respondan de manera comprensible cuando se los utiliza.

La accesibilidad amplía esta exigencia. Las pautas de la iniciativa de accesibilidad del World Wide Web Consortium (W3C) contemplan, entre otros aspectos, el contraste, las alternativas textuales y el uso mediante teclado. La apariencia de una pieza es solo una parte de su funcionamiento: también importa que distintas personas puedan comprenderla y utilizarla.

Qué cambia con las herramientas de inteligencia artificial

Las herramientas digitales permiten explorar variantes y resolver tareas de producción. La inteligencia artificial agrega posibilidades para construir imágenes y probar direcciones visuales, pero no reemplaza la selección ni la revisión de quien diseña.

En la campaña presentada por DWVisual para esta fecha, el retrato de Daniel Waisman fue utilizado como base para recrear una escena con inteligencia artificial. La imagen incluye una huella ilustrativa y luego fue trabajada con el logotipo, la paleta corporativa y textos editables de la marca. Según la explicación de la propia fuente, la escena fue construida para comunicar un concepto y no debe interpretarse como un registro espontáneo de una situación real.

Ese ejemplo muestra una responsabilidad específica: revisar si una imagen representa la idea buscada, detectar errores visuales y dejar claro cuándo una escena fue construida. También es necesario considerar los materiales de origen y la relación entre la herramienta utilizada y la identidad del proyecto.

El diseño también se verifica en los detalles

Una entrega cuidada puede depender de elementos que pasan inadvertidos cuando funcionan bien. La ubicación de una fecha puede evitar confusiones; una palabra correctamente cortada puede sostener la lectura; un enlace identificable puede ayudar a avanzar por una página.

La revisión final no es un trámite separado del diseño. Permite detectar direcciones equivocadas, datos difíciles de encontrar o textos que pierden claridad al cambiar de dispositivo. También ordena la producción: definir el alcance, los tiempos y los momentos de devolución ayuda a que cada participante sepa qué debe aportar.

Para quien contrata diseño, compartir materiales vigentes, explicar la actividad con palabras propias y describir las consultas habituales ofrece información útil para trabajar. Para quien diseña, escuchar esas respuestas permite construir una solución vinculada con el problema real y no solo con una apariencia atractiva.

Una profesión entre la mirada personal y el uso colectivo

La celebración del 24 de octubre pone en relación dos dimensiones del oficio. Por un lado, cada profesional aporta una manera de observar, interpretar y resolver. Por otro, el proyecto pertenece también a quien lo encarga y a las personas que recibirán el mensaje.

La mirada personal no consiste en imponer un estilo por encima de la necesidad comunicacional. Adquiere valor cuando ayuda a encontrar una expresión clara, pertinente y reconocible para una actividad concreta. En ese equilibrio se ubica buena parte del trabajo cotidiano: comprender, probar, corregir y decidir.

Sesenta años después del egreso que la fecha recuerda, el diseño gráfico se aplica a publicaciones, identidades, sitios web y pantallas. Cambiaron los soportes y aparecieron nuevas herramientas, pero sigue siendo necesario responder una pregunta básica: qué necesita entender la persona que recibirá ese mensaje.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Por qué el Día del Diseñador Gráfico se celebra el 24 de octubre?

La fecha recuerda el egreso de Haydée Strittmatter, quien el 24 de octubre de 1966 completó las materias para obtener el título intermedio de Diseñador en la Universidad Nacional de Cuyo. En 1975, responsables de carreras de Diseño de Mendoza y La Plata acordaron institucionalizar ese día.

¿Qué relación tiene la Universidad Nacional de Cuyo con esta fecha?

La fecha se vincula con la historia de la carrera de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Cuyo, que entonces abarcaba contenidos de gráfica y productos. La Facultad de Artes y Diseño de esa universidad presenta el antecedente académico en su reseña histórica.

¿Qué aspectos debe revisar un diseño además de su apariencia?

Además de la composición, conviene revisar la legibilidad, el contraste, la organización de la información, la adaptación a celulares, las alternativas textuales y el uso mediante teclado. También es importante comprobar que los textos, imágenes y enlaces ayuden a la persona a cumplir su tarea.

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