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Los agustinos de Buenos Aires esperan a León XIV como a un hermano

7 min de lectura

La elección de Robert Prevost como León XIV conmovió a la comunidad agustiniana argentina, que prepara un encuentro con jóvenes y espera recibirlo en Buenos Aires.

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La elección de Robert Prevost como León XIV conmovió especialmente a los frailes agustinos de Buenos Aires, la orden religiosa a la que pertenece el nuevo papa. En la capital argentina, quienes lo conocieron durante su visita de 2004 recuerdan su capacidad de escucha y preparan un encuentro con la familia agustiniana mientras aguardan una eventual visita al país.

León XIV y el vínculo con los agustinos argentinos

El 18 de mayo de 2025, la fumata blanca anunció que el cónclave había elegido a Prevost como sucesor de Francisco. La noticia tuvo una resonancia particular entre los integrantes de la Orden de San Agustín: por primera vez, un miembro de esa congregación llegó al papado.

El padre Pablo Hernando Moreno fue quien recibió a Prevost en 2004, cuando era prior de la orden. Durante aquel viaje, el religioso estadounidense recorrió Salta y Buenos Aires. En la Parroquia de San Agustín, en la ciudad porteña, celebró una misa junto al entonces arzobispo Jorge Mario Bergoglio, quien años después sería elegido papa Francisco.

Moreno recuerda que Prevost conversaba, preguntaba y tomaba notas con precisión. También conserva detalles más cotidianos de aquella visita: en Cafayate, el entonces superior quiso jugar al tenis y los anfitriones tuvieron que encontrar una cancha para hacerlo posible. El episodio convive con una impresión más profunda: la de un religioso atento a las experiencias de las comunidades que visitaba.

Una orden con presencia histórica en la Argentina

La Orden de San Agustín fue formalizada dentro de la Iglesia Católica en 1244 por el papa Inocencio IV. Sus integrantes llegaron a la Argentina durante el siglo XVII y se instalaron, entre otros lugares, en San Juan, Mendoza y Buenos Aires.

La Ley de los Regulares, sancionada en 1823, inició un proceso que redujo de manera drástica la presencia agustiniana en el país. La orden regresó en 1900 y, siete años después, comenzó la construcción del colegio y la iglesia de Buenos Aires con una donación de Mercedes Baudrix de Unzué.

Actualmente, la red agustiniana incluye parroquias en la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, Salta y Catamarca, además de cinco colegios. La comunidad también mantiene una presencia en Cafayate, donde desarrolla actividades pastorales y misiones desde fines de la década de 1960.

De las misiones de Cafayate a la parroquia porteña

Moreno llegó a la Argentina en 1970 y durante cuatro décadas trabajó en misiones de Salta. En los primeros años, según su relato, las comunidades tenían acceso limitado a la electricidad y los caminos de tierra obligaban a trasladarse a caballo o en burro para llegar a otros puestos.

Como no podían visitar cada comunidad todos los meses, enviaban hojas con comentarios bíblicos para que los habitantes pudieran organizar celebraciones de la palabra. El trabajo combinaba la atención religiosa con la construcción de casas parroquiales y el acompañamiento cotidiano de familias alejadas de los centros urbanos.

El padre Juan Antonio Gil Solorzano, vicario regional de la orden, considera que esas misiones todavía tienen un papel formativo. Según explicó, el contacto de los jóvenes de Buenos Aires con otras comunidades les permite conocer realidades sociales distintas y valorar la cooperación, la fraternidad y la solidaridad.

Qué significa ser agustino para sus integrantes

La espiritualidad agustiniana ocupa un lugar central en los relatos de ambos religiosos. Moreno ingresó al seminario a los doce años y sostiene que lo atrajo la búsqueda intelectual y espiritual de Agustín de Hipona, quien combinó el estudio de la filosofía y la teología.

Para el fraile, la tradición agustiniana propone mirar hacia el interior y cultivar las capacidades personales sin perder de vista la vida comunitaria. Gil Solorzano, por su parte, describe la orden como un espacio de amistad, convivencia y formación compartida.

La vestimenta también expresa esa identidad. El hábito negro representa el voto de pobreza; la capucha y el cinto largo se vinculan con los votos de obediencia y castidad. En la vida cotidiana, sin embargo, los religiosos alternan esa indumentaria con ropa clerical convencional, como el alzacuello y el saco.

Menos vocaciones y más desafíos tecnológicos

Gil Solorzano afirma que actualmente hay 18 frailes agustinos en la Argentina y que dos más se ordenarían próximamente. Su diagnóstico es que existen menos vocaciones religiosas que en otras épocas, aunque observa que algunas personas jóvenes vuelven a acercarse a la Iglesia en busca de un sentido que no encuentran en otros ámbitos.

La comunidad también enfrenta problemas vinculados con el uso intensivo de la tecnología. El vicario regional menciona casos de alumnos afectados por el juego en línea y estudiantes que llegan cansados a la escuela después de pasar la noche frente al celular. Presenta las misiones como espacios donde los chicos pueden limitar temporalmente el uso de pantallas y relacionarse con otras personas fuera de las redes sociales.

Su planteo no consiste en rechazar la tecnología, sino en establecer límites y conservar aquellas prácticas que fortalecen la comunicación directa, la educación y la convivencia. En la parroquia de la avenida Las Heras, la orden incluso utiliza códigos QR para recibir donaciones, una muestra de que la incorporación de herramientas digitales convive con una mirada crítica sobre sus efectos.

La inteligencia artificial en la conversación de la Iglesia

Los agustinos también siguen el debate eclesial sobre la inteligencia artificial. Gil Solorzano señala que en las aulas existe interés por discutir el mensaje atribuido a León XIV sobre la protección de la persona humana frente a estas tecnologías.

Según el material de origen, ese documento cuestiona la idea de que la inteligencia artificial sea moralmente neutra y advierte sobre la concentración de su desarrollo en grandes actores económicos y tecnológicos. También relaciona la expansión de estos sistemas con el consumo de recursos naturales y la necesidad de reducir su impacto ambiental.

Estas afirmaciones deben leerse como parte del enfoque presentado por la comunidad religiosa y por la fuente periodística, no como una evaluación técnica independiente de los sistemas de inteligencia artificial. El punto de interés para los agustinos está en discutir qué usos tecnológicos favorecen la educación y la vida comunitaria, y cuáles pueden profundizar la dependencia o la deshumanización.

Una visita esperada, todavía sin fecha confirmada

La familia agustiniana prepara un encuentro con jóvenes que reunirá a los miembros de la Orden de San Agustín, las Agustinas Misioneras y la Orden de Agustinos Recoletos. También espera conseguir una audiencia con León XIV, aunque reconoce que la agenda de una eventual visita a la Argentina sería exigente.

En la Parroquia de San Agustín, un afiche muestra al papa con los brazos abiertos y una frase vinculada con su identidad religiosa: “Soy hijo de Agustín”. En una misa matutina, los fieles rezan por su salud después de la intervención quirúrgica mencionada en la fuente.

La expectativa de los frailes no se limita a recibir a una figura institucional. Para quienes compartieron con Prevost tareas pastorales y conversaciones antes de su elección, la eventual visita representaría el reencuentro con un integrante de la propia comunidad. La fecha y las condiciones de ese viaje, sin embargo, no están confirmadas en el material disponible.

La reconstrucción se basa en el artículo original de Clarín, que recoge los testimonios de Pablo Hernando Moreno y Juan Antonio Gil Solorzano y describe la preparación de los agustinos porteños.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Quién es León XIV?

León XIV es el nombre elegido por Robert Prevost después de su elección como papa el 18 de mayo de 2025, según el material de origen. Prevost pertenece a la Orden de San Agustín y es el primer agustino en llegar al papado.

¿Qué relación tiene León XIV con los agustinos argentinos?

Prevost visitó la Argentina en 2004, recorrió Salta y pasó por la Parroquia de San Agustín de Buenos Aires. El padre Pablo Hernando Moreno lo recibió y lo acompañó durante parte de ese viaje. La comunidad conserva ese vínculo y espera volver a encontrarse con él.

¿Está confirmada una visita de León XIV a Buenos Aires?

El material disponible no informa una fecha ni una agenda confirmada. Los agustinos argentinos preparan un encuentro con jóvenes y esperan obtener una audiencia, pero reconocen que la eventual visita dependerá de la agenda del papa.

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