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Emmanuel Carrère llenó Buenos Aires y explicó su literatura de lo real

8 min de lectura

La visita de Emmanuel Carrère a Buenos Aires reunió a cientos de lectores y permitió revisar el método con el que combina investigación, autobiografía y crónica.

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La visita de Emmanuel Carrère a Buenos Aires reunió a casi mil personas en el auditorio de la Facultad de Derecho de la UBA, durante una entrevista pública con Leila Guerriero en el Festival Internacional de Literatura (FILBA). El escritor francés habló de sus libros, de la dificultad de comenzar una obra y de una escritura que cruza investigación, autobiografía y análisis de la conducta humana.

La fila para entrar al auditorio de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires ocupaba buena parte del acceso. Era la tarde del viernes 2 de octubre y casi mil personas esperaban para ver a Emmanuel Carrère conversar con Leila Guerriero, una de las principales referentes del periodismo narrativo latinoamericano, en el marco del Festival Internacional de Literatura (FILBA).

El escenario combinaba la solemnidad del edificio con una puesta más cercana: techos altos, columnas antiguas, butacas de terciopelo rojo y un óleo de grandes dimensiones con una escena religiosa. Cuando Carrère y Guerriero aparecieron, la respuesta del público se pareció más a la de un recital que a la de una conferencia literaria.

Por qué Emmanuel Carrère provoca una respuesta tan intensa

Carrère llegó a Buenos Aires con una obra construida alrededor de personajes reales, conflictos familiares, episodios históricos y experiencias personales. Su método no consiste solamente en narrar lo que les ocurre a otros: también incorpora sus dudas, sus contradicciones y el lugar desde el que observa.

Guerriero describió esa escritura como una forma de acercamiento simultáneo a los demás y a sí mismo. Carrère respondió con una frase que sintetizó su posición durante la conversación: dijo que desconfía permanentemente de sí mismo y de sus opiniones. La afirmación no fue presentada como una fórmula de humildad, sino como parte del procedimiento con el que revisa lo que cuenta.

El interés del público argentino también se explica por la circulación de sus libros. Limónov, publicado por Anagrama en 2011 y traducido a veintitrés idiomas según el material de origen, narra la vida del escritor y político Eduard Limónov mientras incorpora la mirada personal de Carrère. Esa combinación acercó a muchos lectores a una forma de no ficción en la que el autor no desaparece del relato, pero tampoco desplaza por completo al personaje.

De la ficción al territorio de las historias reales

Emmanuel Carrère nació en 1957 en París, en una familia vinculada con la cultura y la vida profesional francesa. Antes de consolidarse como autor de no ficción, trabajó como crítico de cine y publicó varias obras de ficción, entre ellas La amiga del jaguar, Bravura y El bigote.

Durante la entrevista explicó que escribió aquellas ficciones en períodos muy breves y bajo una concentración intensa, algo que no volvió a experimentar del mismo modo en sus libros de no ficción. Después atravesó un bloqueo creativo y períodos de depresión. En ese contexto, su editor le propuso trabajar en una biografía.

El resultado fue Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos, dedicado al escritor de ciencia ficción Philip K. Dick y publicado en 1993. Esa investigación marcó su ingreso sostenido en el campo de las historias reales. Más tarde, El adversario, centrado en Jean-Claude Romand y en los asesinatos cometidos por él contra su familia, se convirtió en una obra decisiva de su trayectoria.

Carrère contó que durante la escritura de ese libro se preguntó por qué lo atraía una historia tan extrema y qué pensarían sus hijos al leerla. También dijo que abandonó el proyecto durante dos años. La experiencia le dejó una idea sobre el oficio: la escritura puede conducir al autor hacia zonas que preferiría evitar, pero que resultan necesarias para comprender el material.

Una obra que convierte la intimidad en investigación

La relación entre vida privada y escritura aparece en varios de sus libros. En Una novela rusa, publicada en 2007, investigó la historia de su abuelo, señalado como colaboracionista de los nazis. Según relató, el libro provocó que su madre dejara de hablarle durante dos años. Carrère dijo que no repetiría aquella decisión, aunque también afirmó que el proceso lo ayudó a salir de otra depresión.

En De vidas ajenas, de 2009, vinculó el tsunami ocurrido en Sri Lanka con las vidas de un juez y una jueza afectados por el cáncer. En El Reino, de 2014, combinó una reconstrucción de los orígenes del cristianismo con el relato de su propia conversión durante una crisis personal.

Yoga, publicado en 2020, reunió su experiencia en un retiro de meditación Vipassana, el atentado contra la revista Charlie Hebdo, una ruptura amorosa y el diagnóstico de trastorno bipolar. En V13, de 2022, compiló las crónicas que escribió durante el juicio por el atentado del Bataclan. Su libro más reciente mencionado en la fuente, Koljós, publicado en 2025, reconstruye sus raíces familiares y las vidas de sus padres, fallecidos en 2023.

El montaje como segunda escritura

Durante una conferencia de prensa realizada en el bar de la librería Eterna Cadencia, Carrère describió la primera versión de un libro como su mayor dificultad. Después, explicó, llega el montaje: ordenar, cortar y relacionar materiales hasta construir una forma legible.

Ese trabajo aparece con claridad en De vidas ajenas. El autor mencionó a Étienne, un juez especializado en derecho del consumidor y sobreendeudamiento, y contó que se propuso volver interesante para los lectores un campo jurídico que apasionaba al personaje. Para lograrlo, dijo que escribió y reescribió el material hasta hacerlo fluido.

La anécdota permite entender una diferencia relevante entre confesión y literatura autobiográfica. La primera persona no funciona por sí sola como garantía de verdad o de interés. En la obra de Carrère, la experiencia personal se vuelve parte de una estructura más amplia, en la que también importan la investigación, la selección de escenas y el modo de presentar a los otros.

La inteligencia artificial vista por un escritor de otra generación

Consultado por la escritura y la inteligencia artificial, Carrère sostuvo que su edad lo ubica fuera de una parte del problema. Para un escritor joven, afirmó, la convivencia entre textos producidos por máquinas y textos humanos puede ser una dificultad importante.

La declaración fue una opinión expresada durante la conferencia de prensa, no una evaluación técnica del estado de esas herramientas. Su interés está en señalar una tensión concreta: cuando la generación automática de textos se vuelve accesible, se vuelve más difícil distinguir entre una voz construida desde una experiencia y una prosa producida mediante sistemas que imitan formas literarias.

En el caso de Carrère, la cuestión adquiere una dimensión particular porque su obra depende de decisiones visibles: qué investigar, qué omitir, cómo asumir la propia implicación y cómo tratar a personas reales. Esas decisiones no se reducen al estilo de una frase ni a la fluidez de un texto.

De una visita menor a una recepción masiva

Carrère ya había visitado Argentina en noviembre de 2015 para presentar El Reino. En aquella ocasión ofreció entrevistas y participó de una conferencia moderada por Silvia Hopenhayn en un anfiteatro con capacidad para menos de trescientas personas, según la fuente.

La segunda visita tuvo una escala pública mayor. Además de la entrevista con Guerriero, el escritor participó de una charla sobre Koljós moderada por Javier Sinay. Las entradas costaban treinta mil pesos y se agotaron en menos de una hora, de acuerdo con el material proporcionado. También hubo una instancia de firma de ejemplares y fotografías con lectores.

La conversación circuló en redes sociales a través de comentarios entusiastas y críticas. Esa mezcla mostró que la recepción de un escritor puede desbordar el espacio estrictamente literario: la fila, el precio de una entrada, la presencia de figuras públicas y la discusión sobre quiénes integran el público se convirtieron también en parte del acontecimiento.

La conexión entre historias aparentemente distantes

Guerriero identificó en los libros de Carrère un procedimiento recurrente: relacionar dos historias que al comienzo parecen no tener un vínculo evidente. En Yoga, la meditación convive con los atentados; en De vidas ajenas, una catástrofe y una enfermedad terminal se conectan a través de las vidas de sus protagonistas.

Carrère vinculó ese procedimiento con el psicoanálisis y lo explicó como una asociación capaz de producir sentido. No presentó la conexión como una fórmula aplicable mecánicamente, sino como una apuesta narrativa: poner en contacto materiales diferentes para descubrir qué aparece entre ellos.

La visita a Buenos Aires permitió ver ese método en dos planos. En sus libros, organiza experiencias ajenas y propias alrededor de una pregunta. En la escena pública, su recorrido biográfico, sus lectores y sus declaraciones formaron otro relato: el de un escritor que convirtió la exposición de sí mismo en una herramienta de investigación, aunque no en una garantía de transparencia.

Para quienes quieran profundizar en el episodio, la fuente original es la crónica publicada por Clarín. La visita dejó una imagen precisa de la relación entre Carrère y sus lectores: una obra basada en la duda y la incomodidad puede producir, al mismo tiempo, una recepción masiva y fervorosa.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Cuándo visitó Emmanuel Carrère Buenos Aires?

La fuente relata una visita realizada un viernes 2 de octubre, en el marco del Festival Internacional de Literatura (FILBA). También recuerda una visita anterior, ocurrida en noviembre de 2015, cuando Carrère presentó su libro El Reino.

¿Qué libros de Emmanuel Carrère se mencionan en la crónica?

La crónica menciona Limónov, Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos, El adversario, Una novela rusa, De vidas ajenas, El Reino, Yoga, V13 y Koljós. El texto los presenta como parte de un recorrido desde la ficción hacia una no ficción con fuerte presencia autobiográfica.

¿Cómo describe Carrère su proceso de escritura?

Carrère explicó que la primera versión de sus libros es la parte que más le cuesta. Después disfruta el montaje, que comparó con armar un rompecabezas. También señaló que relaciona historias aparentemente distantes para buscar una conexión que permita comprender mejor lo narrado.

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