Florencia Tellado: la sombrerera argentina detrás del vestuario de Moria
Florencia Tellado convirtió su pasión por los sombreros y el vestuario en una carrera internacional. Su trabajo en la serie sobre Moria Casán revela cómo se construye una identidad visual entre archivos, oficio y creatividad.

Florencia Tellado encontró en el vestuario de la serie sobre Moria Casán un desafío a la medida de su recorrido: reconstruir una figura reconocible por su presencia escénica, sus colores y una estética imposible de separar de su personalidad. La diseñadora argentina, que desde hace más de dos décadas trabaja para publicidad, producciones audiovisuales y figuras del espectáculo, asumió por primera vez el diseño de vestuario integral para una ficción y convirtió ese encargo en una exploración sobre la memoria, la identidad y el poder de un accesorio.
La historia comenzó en un lugar poco cinematográfico: un pelotero infantil, durante el cumpleaños de una amiga de su hija. En medio del ruido, Florencia Tellado recibió un mensaje de un director y productor audiovisual. Como no podía escuchar el audio, la respuesta llegó en forma de texto: “Spoiler Moria”, acompañado por una imagen de Moria Casán. La diseñadora entendió que debía prestar atención.
La propuesta consistía en hacerse cargo del vestuario de una serie dedicada a la vida de la artista. Tellado nunca había trabajado antes en una ficción de esa escala, pero aceptó el desafío. Durante varios meses, entre julio y febrero, investigó fotografías, videos, entrevistas, referencias de época y materiales disponibles para construir una imagen que no fuera una simple imitación. El objetivo era representar a Moria sin reducirla a sus prendas más famosas.
La entrevista original publicada por Clarín permite conocer el detrás de escena de ese trabajo y también la trayectoria de una creadora que se mueve entre el cine, la moda, la música y la artesanía. Su recorrido muestra que el vestuario audiovisual no se limita a elegir ropa: exige interpretar una personalidad, ordenar una cronología fragmentada y traducir una vida pública en signos visuales.
sombrerería de Florencia Tellado: Florencia Tellado y el desafío de vestir una identidad reconocible
La serie no sigue necesariamente un orden cronológico. Esa decisión narrativa vuelve más complejo el trabajo del área de vestuario, porque cada escena necesita ser coherente con un momento vital, aunque el relato avance y retroceda. En una figura como Moria Casán, además, la ropa funciona como una extensión de su presencia: los estampados, los volúmenes, los colores y los accesorios forman parte de un lenguaje que el público identifica rápidamente.
Tellado tuvo que preguntarse qué elementos podían representar a Moria en cada etapa sin convertir el vestuario en una colección de disfraces. Para resolverlo, combinó prendas hechas a medida, piezas alquiladas, compras en ferias y reformulaciones de materiales existentes. Los atuendos más icónicos fueron confeccionados para las actrices, mientras que otros se adaptaron según las necesidades de producción, el presupuesto y la disponibilidad.
La diseñadora también destaca la colaboración con el director Javier Van de Couter y con el equipo de la serie. En una producción de época o biográfica, la relación entre dirección, fotografía, maquillaje, peinado y vestuario resulta decisiva. Una prenda no funciona de manera aislada: debe dialogar con la iluminación, el espacio, la actuación y el ritmo de la escena. El vestuario puede señalar una transformación, subrayar una etapa o anticipar un cambio en el personaje.
Archivos, ferias y memoria para construir el mundo de Moria
La investigación ocupó un lugar central. Tellado revisó materiales en línea durante todo el proceso y buscó piezas vintage en ferias estadounidenses. Ese método combina herramientas contemporáneas con una sensibilidad casi arqueológica. Las imágenes digitales permiten reunir referencias con velocidad, pero la prenda encontrada en una feria aporta textura, desgaste, proporción y una historia propia que la pantalla puede registrar.
En el caso de Moria, la búsqueda tenía una ventaja y una exigencia. Su estilo está tan definido que permite reconocer con facilidad qué pieza puede pertenecer a su universo y cuál queda fuera. Al mismo tiempo, esa identidad consolidada obliga a evitar la repetición. La diseñadora debía conservar el espíritu de la artista y, a la vez, mostrar sus distintas edades, contextos y transformaciones.
La reunión personal con Casán fue otro momento importante. Tellado la describe como cálida, luminosa y respetuosa con el trabajo ajeno. La actriz incluso observó en la diseñadora un aire “casanesco” y la vinculó con Sofía Gala, quien interpretó a su madre en la ficción. Esa cercanía familiar aportó una capa adicional a la construcción del personaje: nadie conoce ciertos gestos, actitudes y códigos de una persona como quienes forman parte de su entorno.
De la publicidad a la ficción: un oficio que exige adaptación
Tellado trabaja desde hace 22 años en vestuario para publicidad y servicios de producción. Ese sector se benefició durante años de la llegada de empresas extranjeras que filman en la Argentina por sus costos competitivos y por la disponibilidad de profesionales. La publicidad suele manejar tiempos acelerados, pedidos precisos y cambios de último momento. La ficción, en cambio, demanda una continuidad más extensa y una investigación narrativa profunda.
El pasaje entre ambos mundos no es automático. En una campaña, la imagen final puede concentrarse en pocos segundos y responder a una identidad de marca. En una serie, la ropa debe sostener una evolución durante capítulos, escenas y saltos temporales. También debe resistir la mirada del espectador, que puede detenerse en un detalle, reconocer una referencia o advertir una contradicción.
La experiencia previa de Tellado le permitió trabajar bajo presión y resolver con recursos diversos. Su equipo reunió a jóvenes profesionales que colaboraron en la búsqueda, la confección y la adaptación de prendas. En ese sentido, el trabajo de vestuario es tanto autoral como colectivo: una idea inicial puede cambiar por disponibilidad, movimiento, clima, actuación o necesidades de rodaje.
La sombrerería como territorio de diferencia
Además de vestuarista, Tellado es milliner, término utilizado para designar a quienes diseñan y confeccionan sombreros. Su elección profesional nació, en parte, del deseo de ir contra la tendencia dominante. No le interesa reproducir aquello que todos usan, sino explorar formas que todavía no ocupan un lugar evidente en la calle o en los escenarios.
La pasión por el oficio tiene raíces familiares. Recuerda los turbantes de una tía abuela y la influencia de su padre arquitecto, mientras que su formación académica quedó interrumpida. Cursó el CBC de la Universidad de Buenos Aires y estudió Diseño en la Universidad de Palermo, pero debió abandonar cuando su familia no pudo seguir afrontando la cuota. La experiencia dejó una sensación ambivalente: reconoce el valor de la formación universitaria, aunque también sostiene que el trabajo cotidiano fue una escuela determinante.
En esa formación práctica aparecen nombres decisivos. Carolina Aubele fue su jefa y una referencia temprana en el vestuario. En sombrerería, estudió con Hilda Juárez, vinculada al Teatro Colón; continuó con Laura Noetinger y luego viajó a Londres para aprender con Noel Stewart, creador de piezas para firmas internacionales como Givenchy, Valentino, Mulberry y Roland Mouret. De Stewart incorporó la precisión, la disciplina y la conciencia de que un error mínimo puede alterar por completo el resultado.
Entre Chanel, Vivienne Westwood y el lenguaje de los accesorios
La historia de la moda ofrece a Tellado un repertorio de influencias, pero no modelos para copiar. Coco Chanel aparece como una figura fundamental por haber transformado el sombrero en una herramienta de modernidad y por haber desafiado las convenciones de su tiempo. La diseñadora francesa entendió que una prenda podía modificar la relación de las mujeres con el cuerpo y con el espacio social.
Tellado también reivindica a creadoras y creadores británicos como Stephen Jones y Philip Treacy, cada uno con una aproximación diferente a la forma y a la teatralidad. En la misma línea, admira a Vivienne Westwood por haber introducido una estética punk en un contexto conservador. Esas referencias ayudan a comprender su propia búsqueda: el sombrero no aparece como adorno secundario, sino como una pieza capaz de alterar la silueta y definir una actitud.
La capota de La lección de piano y los sombreros de The Handmaid’s Tale también forman parte de su imaginario. En ambos casos, el accesorio contribuye a construir una atmósfera y una identidad colectiva. Puede ocultar, proteger, uniformar o volver visible a quien lo lleva. Esa ambigüedad explica por qué el sombrero conserva tanta fuerza narrativa en el cine y la televisión.
De los escenarios argentinos a las figuras internacionales
El trabajo de Tellado circula por ámbitos muy distintos. Diseñó piezas para actrices, cantantes, desfiles y celebraciones privadas. Entre las figuras con las que se vinculó aparecen Natalia Oreiro, Carla Peterson, Shirley Manson y Róisín Murphy. También creó un sombrero para Rossy de Palma a partir de un mantel individual de plástico, una solución que ilustra su capacidad para convertir un objeto cotidiano en una pieza escénica.
Uno de sus trabajos más visibles nació a partir de una colaboración con el entorno de Ca7riel y Paco Amoroso. La diseñadora fue convocada para crear un accesorio para la presentación en Tiny Desk, el formato musical de la radio pública estadounidense. Como las cámaras suelen trabajar con planos de medio cuerpo, el sombrero tenía una función expresiva evidente: concentrar la atención en el rostro y en la parte superior de la figura.
La solución surgió de un gorro ruso que Tellado tenía en su estudio. Para ampliarlo, reutilizó un viejo tapado de piel teñido de azul, una decisión que le planteó un conflicto personal porque es vegetariana. La diseñadora resolvió trabajar con un material ya existente y desmontó la prenda para coser sus piezas con una precisión aprendida en Londres. El resultado se volvió uno de los elementos más recordados de aquella aparición.
El efecto de la sombrerería de autor en la visibilidad digital
La circulación de estos trabajos también muestra cómo cambió la relación entre moda, espectáculo y visibilidad orgánica. Un sombrero puede aparecer durante unos segundos en un recital o una entrevista, pero luego multiplicarse en fotografías, videos cortos, publicaciones de fans y coberturas internacionales. La pieza deja de ser únicamente un componente del vestuario y se convierte en un elemento reconocible que ayuda a identificar al artista.
Para los negocios creativos, esa dinámica tiene consecuencias concretas. Una colaboración puede generar búsquedas asociadas al nombre de la diseñadora, del intérprete y del evento, además de consultas sobre materiales, referencias y proceso de fabricación. La autoría adquiere valor cuando está documentada con imágenes, descripciones precisas y una narrativa coherente en los canales digitales. En ese contexto, la artesanía no compite necesariamente con la viralidad: puede beneficiarse de ella si conserva una identidad clara.
El caso de Tellado también subraya la importancia de construir una marca personal alrededor de un oficio específico. No se trata solo de mostrar el producto terminado, sino de explicar la investigación, las técnicas, las influencias y las decisiones que lo vuelven singular. Para quienes trabajan en moda, vestuario o diseño, esa información permite diferenciar una pieza de autor de un accesorio producido sin contexto.
La diseñadora ya fue nominada como mejor marca de accesorios en los Latin American Fashion Awards y continúa ampliando su horizonte profesional. Tiene una nueva serie de ficción en agenda y expresa el deseo de vestir a Lady Gaga. Más allá de que ese proyecto se concrete, la aspiración sintetiza su recorrido: una creadora formada entre talleres, sets, ferias y escenarios que convirtió la rareza en método y la precisión en firma.
En un momento en que las imágenes se producen y consumen con velocidad, el trabajo de Florencia Tellado recuerda que algunos signos visuales necesitan tiempo. Un sombrero puede parecer extravagante, mínimo o imposible de usar, pero también puede condensar una época, una personalidad y una historia. En sus manos, el vestuario no ilustra simplemente a un personaje: lo ayuda a existir.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Florencia Tellado?
Florencia Tellado es una diseñadora argentina de vestuario y sombrerera. Trabaja desde hace más de dos décadas en publicidad, producciones audiovisuales y moda. También creó accesorios para artistas y figuras internacionales, y asumió por primera vez el diseño de vestuario integral para una serie de ficción dedicada a Moria Casán.
¿Qué trabajo realizó Florencia Tellado en la serie de Moria?
Tellado estuvo a cargo de construir el vestuario de la ficción sobre Moria Casán. Para hacerlo combinó prendas confeccionadas especialmente, piezas alquiladas, compras vintage y prendas reformuladas. Su investigación buscó representar distintas etapas de la vida de Moria sin perder los rasgos visuales que vuelven reconocible su estilo.
¿Qué significa ser milliner?
Milliner es el término utilizado para designar a una persona especializada en el diseño y la confección de sombreros. El trabajo incluye investigar formas, elegir materiales, construir moldes, resolver estructuras y adaptar cada pieza a la personalidad o necesidad escénica de quien la usará.
¿Para qué sirven los sombreros en un vestuario audiovisual?
Además de completar una silueta, los sombreros pueden señalar una época, reforzar la personalidad de un personaje, ocultar parte del rostro o dirigir la atención del espectador. En una producción audiovisual también ayudan a diferenciar etapas narrativas y a crear una identidad visual reconocible.
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