Gloria Steinem, la periodista que convirtió el feminismo en una fuerza global
La vida de Gloria Steinem atravesó el periodismo de investigación, la militancia política y la creación de Ms., la revista que cambió la conversación pública sobre las mujeres.

La trayectoria de Gloria Steinem quedó ligada para siempre a la transformación del feminismo contemporáneo. Periodista, escritora y organizadora política, construyó una voz pública capaz de conectar experiencias privadas —el trabajo, la maternidad, el matrimonio, la salud y la autonomía— con debates institucionales de alcance nacional e internacional. Según informó el medio de origen de esta nota, Steinem murió a los 92 años en su casa de Nueva York, después de una vida dedicada a escribir, investigar y crear espacios para el activismo.
La historia de Gloria Steinem no puede reducirse a una sucesión de hitos del movimiento feminista estadounidense. Su influencia nació de una combinación poco frecuente: curiosidad periodística, capacidad para convertir experiencias personales en argumentos políticos y una voluntad persistente de ampliar quiénes podían participar en las conversaciones sobre derechos civiles. Desde sus trabajos como periodista independiente hasta la fundación de la revista Ms., Steinem ayudó a modificar el lenguaje con el que se hablaba de las mujeres en la prensa y en la política.
El anuncio de su fallecimiento, difundido a través de sus redes sociales y citado por Clarín, destacó que durante sus últimos años continuó escribiendo y compartiendo tiempo con otras personas. También recordó una de sus convicciones más duraderas: su casa de Nueva York debía permanecer como un lugar de encuentro, refugio y trabajo para activistas de distintos países. Esa decisión resume una dimensión central de su legado: las ideas, para Steinem, necesitaban instituciones y comunidades que pudieran sostenerlas.
Gloria Steinem y el origen de una mirada política
Steinem nació el 25 de marzo de 1934 en Toledo, Ohio, en una familia marcada por la inestabilidad económica y los desplazamientos. Su madre, Ruth, atravesó problemas de salud mental y tuvo dificultades para sostener una vida laboral regular. La separación de sus padres, cuando Gloria tenía diez años, la llevó a asumir responsabilidades familiares desde muy temprano.
La infancia de Steinem influyó en su manera de observar las estructuras sociales. La dependencia económica, la desigual distribución de las tareas domésticas y las limitaciones que enfrentaban las mujeres no aparecían ante ella como abstracciones académicas. Eran parte de la vida cotidiana. Esa experiencia contribuiría, años más tarde, a su crítica de un modelo de familia que presentaba la subordinación femenina como algo natural o inevitable.
Su escolarización fue irregular hasta los once años, pero luego logró avanzar en sus estudios y se graduó en Gobierno en Smith College. En una época en la que muchas carreras universitarias seguían organizadas alrededor de expectativas masculinas, la elección de esa disciplina anticipaba su interés por la relación entre ciudadanía, poder y representación.
Después de la universidad pasó dos años en India. El viaje amplió su perspectiva sobre las desigualdades económicas, las jerarquías sociales y las formas de organización comunitaria. Al regresar a Estados Unidos, comenzó a abrirse camino en un mundo periodístico que todavía reservaba a las mujeres un espacio limitado, especialmente en las áreas vinculadas con política, economía y asuntos públicos.
El aborto que transformó una experiencia privada en una causa pública
A los 22 años, mientras vivía en Londres, Steinem tuvo un aborto. En ese momento, las leyes estadounidenses restringían severamente la interrupción del embarazo y solo contemplaban excepciones limitadas cuando la salud física o mental de la mujer estaba en riesgo. Décadas más tarde, describió aquella experiencia como una revelación política.
El episodio le permitió advertir hasta qué punto la legislación podía intervenir sobre decisiones íntimas y condicionar el futuro de millones de mujeres. Para Steinem, la libertad reproductiva no significaba únicamente la posibilidad de evitar un embarazo. Incluía decidir si tener hijos, cuándo hacerlo y bajo qué condiciones sociales, económicas y afectivas. Esa concepción más amplia se convertiría en una de las bases de su trabajo posterior.
La discusión continúa teniendo relevancia internacional porque los derechos reproductivos suelen depender de cambios políticos, interpretaciones judiciales y diferencias profundas entre territorios. La experiencia de Steinem muestra cómo una vivencia individual puede adquirir dimensión pública cuando se la conecta con las reglas que afectan a toda una sociedad.
Del periodismo encubierto a la crítica de la cultura popular
Antes de convertirse en una figura central del feminismo, Steinem trabajó como directora de la Independent Research Service, una organización financiada por la Agencia Central de Inteligencia. Más tarde se volcó al periodismo independiente y comenzó a escribir sobre asuntos sociales y feministas para publicaciones como Esquire.
Su trabajo más conocido de esa etapa fue una investigación encubierta en el Playboy Club de Hugh Hefner. Steinem se presentó como una de las trabajadoras del establecimiento para conocer desde adentro las condiciones laborales y las exigencias a las que estaban sometidas las mujeres contratadas como “conejitas”. El artículo tuvo amplia repercusión y expuso la distancia entre la imagen glamorosa de la marca y la realidad cotidiana del empleo.
La investigación fue importante por dos motivos. Por un lado, cuestionó la idea de que la sexualización de las mujeres en la cultura popular era necesariamente una forma de libertad. Por otro, puso el foco en el trabajo: salarios, normas, supervisión, trato y falta de poder de negociación. Steinem entendió que la representación mediática no podía separarse de las condiciones materiales en las que se producía.
En 1968 integró el equipo fundador de New York Magazine. Desde allí consolidó un estilo de escritura que combinaba observación, ironía y análisis político. Su periodismo no buscaba hablar en nombre de todas las mujeres como si fueran un grupo homogéneo. Intentaba, en cambio, mostrar cómo género, clase, raza, edad y acceso a la educación modificaban las experiencias de cada persona.
La creación de Ms. y una nueva agenda para las revistas
En la década de 1970, Steinem fundó junto con Dorothy Pitman Hughes la revista Ms., una publicación que alteró el modelo editorial dirigido a mujeres. Hasta entonces, buena parte de las revistas femeninas se organizaba alrededor de la belleza, el hogar, las relaciones sentimentales y el consumo. Ms. incorporó asuntos como el aborto, la discriminación laboral, la violencia, la participación política y la desigualdad jurídica.
El nombre de la revista también tenía una carga política. El tratamiento “Ms.” evitaba definir a una mujer por su estado civil, a diferencia de las fórmulas que indicaban si estaba casada o soltera. El gesto parecía pequeño, pero señalaba una discusión de fondo: la identidad legal y social de las mujeres no debía depender de su relación con un hombre.
La publicación se convirtió en un espacio para autoras, investigadoras y activistas que no encontraban lugar en los medios tradicionales. Su importancia no se limitó a la difusión de artículos. También ayudó a crear una comunidad lectora y a legitimar temas que, hasta entonces, eran tratados como asuntos privados o incómodos.
En paralelo, Steinem participó en la creación del Caucus Político Nacional de Mujeres junto con figuras como Bella Abzug y Betty Friedan. La organización buscó aumentar la presencia femenina en las instituciones y promover una agenda capaz de influir en partidos, campañas y políticas públicas. La apuesta era clara: la igualdad no podía depender solamente de cambios culturales; también necesitaba representación y poder formal.
Una escritora que llevó la sátira al centro del debate
Steinem comprendió el valor de la sátira para revelar la arbitrariedad de ciertas costumbres. En 1978 publicó en Cosmopolitan el texto “Si los hombres pudieran menstruar”, una inversión humorística de los discursos que durante años habían presentado la menstruación como una debilidad femenina. En su versión imaginaria, los varones convertirían el proceso en una señal de superioridad, crearían ceremonias y competirían por demostrar quién menstruaba más.
El texto no pretendía negar las diferencias biológicas. Su objetivo era exhibir cómo una sociedad puede transformar una función corporal en una fuente de vergüenza o en un símbolo de prestigio según quién la experimente. La ironía permitía mostrar que muchas jerarquías no son inevitables: se construyen mediante relatos, instituciones y hábitos culturales.
Entre sus libros más reconocidos se encuentran Outrageous Acts and Everyday Rebellions, publicado en 1983, y Marilyn: Norma Jean, de 1986. En este último, examinó la distancia entre la persona real de Marilyn Monroe y el personaje fabricado por la industria del entretenimiento. Steinem cuestionó así la tendencia a convertir a las mujeres famosas en imágenes planas, separadas de sus conflictos, decisiones y capacidades.
Del activismo estadounidense a una influencia internacional
La actividad pública de Steinem continuó durante décadas. En 1972 se convirtió en la primera mujer en pronunciar un discurso en el Club Nacional de Prensa, donde cuestionó la composición de las redacciones y la falta de diversidad en los espacios desde los que se definía la agenda informativa.
También atravesó un cáncer de mama en los años ochenta y más tarde relató su vida en Mi vida en la carretera, publicado en 2015. El libro recuperó viajes, encuentros y discusiones con personas de distintos movimientos sociales. La carretera aparecía allí no solo como un escenario, sino como un método de trabajo: escuchar antes de concluir, comparar realidades y comprender que una causa política se construye mediante vínculos.
Steinem apoyó la candidatura presidencial de Hillary Clinton y fue una crítica persistente de Donald Trump. En 2020 integró el grupo de 150 firmantes de una carta publicada por Harper’s contra la intolerancia y la censura. Estas intervenciones muestran que nunca consideró el feminismo una causa aislada de los debates sobre democracia, libertad de expresión y concentración del poder.
En 2021 recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades por una trayectoria reconocida por su independencia y rigor. El galardón confirmó su influencia más allá del activismo estadounidense: sus textos, conceptos y formas de organización habían ingresado en la conversación global sobre igualdad.
Una casa de Nueva York como archivo vivo del feminismo
En 2024, al cumplir 90 años, Steinem declaró a la BBC que esperaba que su legado ayudara a las personas a convertirse en quienes quisieran ser: únicas, valiosas y dignas de afecto. La frase resume una dimensión menos institucional de su pensamiento. Para ella, la política no consistía únicamente en conquistar leyes o cargos, sino también en ampliar las posibilidades concretas de una vida autónoma.
Dos años antes de su fallecimiento se creó una fundación destinada a preservar su apartamento de Nueva York, donde vivía desde 1967. El proyecto busca mantener el espacio como refugio para activistas internacionales y como lugar de trabajo, descanso y encuentro. La decisión tiene un valor simbólico y práctico. Los movimientos sociales necesitan archivos, pero también lugares donde las personas puedan reunirse, debatir y organizarse sin quedar sometidas a la lógica inmediata de los medios.
En una época en la que gran parte de la conversación pública se desplaza hacia plataformas digitales, la casa de Steinem representa otra forma de circulación de ideas: la conversación sostenida, la memoria compartida y la construcción paciente de redes. Su legado no está solamente en las frases que se citan ni en las portadas que protagonizó, sino en las instituciones que ayudó a crear y en las generaciones que encontraron allí un lenguaje para nombrar sus propias experiencias.
La visibilidad digital que puede prolongar el legado de Gloria Steinem
La obra de Steinem también ofrece una lección para medios, organizaciones y proyectos culturales que buscan sostener relevancia en internet. Los contenidos sobre feminismo, derechos civiles y periodismo de investigación no se benefician únicamente de palabras clave amplias. Necesitan contexto, fuentes identificables, una estructura que facilite la lectura y vínculos claros entre la biografía individual y los procesos históricos que la rodean.
Para los negocios digitales y las publicaciones especializadas, una página dedicada a Steinem puede responder intenciones diferentes: conocer su biografía, comprender la historia de Ms., investigar el origen del concepto de libertad reproductiva o analizar la relación entre periodismo y activismo. Separar esas necesidades permite organizar mejor los subtítulos, enriquecer los enlaces internos y evitar una presentación superficial de una figura compleja.
La visibilidad orgánica también depende de la credibilidad. En temas históricos y políticos, citar la fuente original, distinguir hechos documentados de interpretaciones y utilizar un lenguaje prudente resulta tan importante como la optimización técnica. La autoridad se construye cuando el lector puede verificar los datos y, al mismo tiempo, encuentra una explicación que aporta más que una cronología.
El recorrido de Gloria Steinem sigue siendo útil precisamente porque no pertenece a una sola época. Sus investigaciones permiten revisar las condiciones laborales en la cultura mediática; sus campañas, pensar la relación entre representación y poder; y la revista Ms., entender cómo un medio puede modificar la agenda pública. Su vida demuestra que el periodismo, cuando se combina con organización y persistencia, puede dejar una huella mucho más profunda que la de una noticia pasajera.
La muerte de Steinem marca la desaparición de una de las voces más reconocibles del feminismo del siglo XX y comienzos del XXI, pero no clausura las preguntas que formuló. Quién tiene derecho a decidir sobre su vida, quién puede contar una historia y qué instituciones sostienen la igualdad siguen siendo asuntos abiertos. La mejor manera de leer su legado es observar cómo esas preguntas continúan cambiando la sociedad.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Gloria Steinem?
Gloria Steinem fue una periodista, escritora y activista estadounidense que se convirtió en una de las figuras centrales del feminismo contemporáneo. Participó en organizaciones políticas, investigó la situación laboral de las mujeres y fundó la revista Ms., publicación clave para instalar debates sobre igualdad, derechos reproductivos y representación.
¿Por qué fue importante la revista Ms.?
Ms. fue importante porque amplió la agenda de las revistas dirigidas a mujeres. En lugar de concentrarse en belleza, hogar o relaciones, abordó aborto, discriminación laboral, violencia, política y autonomía. Además, ofreció un espacio para autoras y activistas que tenían dificultades para publicar en los medios tradicionales.
¿Qué investigó Gloria Steinem en el Playboy Club?
Steinem trabajó de manera encubierta en un Playboy Club para conocer las condiciones laborales de las mujeres contratadas como “conejitas”. Su investigación expuso exigencias, normas y relaciones de poder que quedaban ocultas detrás de la imagen glamorosa del establecimiento, y tuvo una amplia repercusión pública.
¿Qué significa el concepto de libertad reproductiva asociado a Steinem?
La libertad reproductiva alude al derecho de decidir si tener hijos, cuándo hacerlo y bajo qué condiciones. Para Steinem, no se limitaba al acceso al aborto: también incluía autonomía personal, salud, igualdad jurídica y la posibilidad de que las mujeres no quedaran obligadas a adaptar su vida a decisiones impuestas por terceros.
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