Ataque con ácido en Tres de Febrero: Agustina lucha por su vida
Agustina Soledad Rodríguez, de 25 años, permanece internada en terapia intensiva tras ser atacada con ácido en la puerta de su casa, en Pablo Podestá. La agresión le provocó quemaduras en gran parte del cuerpo y graves lesiones en la visión.

El ataque con ácido en Tres de Febrero dejó a Agustina Soledad Rodríguez, de 25 años, internada en terapia intensiva y con heridas que comprometen su rostro, su visión, los pulmones y distintas zonas del cuerpo. La joven descansaba junto a su hija de tres años cuando un hombre llamó a la puerta, afirmó que llevaba un paquete y le arrojó una sustancia corrosiva a través de la ventana.
El episodio ocurrió el 27 de agosto, alrededor de las cuatro de la tarde, en una vivienda ubicada en la esquina de la calle Corrientes y la avenida Pérez Galdós, en Pablo Podestá, partido de Tres de Febrero. Agustina estaba acostada junto a su hija, que le había pedido que le preparara la leche. Cuando la joven se levantó y corrió la cortina de una ventana abierta, recibió el ataque.
Según el relato de su familia, un hombre había golpeado la puerta y dijo que tenía un paquete para ella. La agresión no se produjo después de una discusión visible ni dentro de la vivienda: el atacante habría aprovechado el momento en que Agustina se acercó a la ventana para lanzarle ácido directamente al rostro. Luego escapó en un automóvil rumbo a la zona de Hurlingham.
La familia llevó a la joven al Hospital Bocalandro, donde permanece internada en la unidad de terapia intensiva. Sus allegados señalaron que las lesiones alcanzan aproximadamente el 32% de la superficie corporal, principalmente en la parte superior del cuerpo, aunque también mencionaron quemaduras en la cara, el torso, los brazos y las piernas. La inhalación o exposición a la sustancia también habría afectado sus pulmones.
La información fue difundida inicialmente por medios locales y nacionales. El caso puede consultarse en la cobertura original de Clarín, que recogió declaraciones de la familia y datos vinculados con la investigación judicial.
El ataque con ácido en Tres de Febrero y la gravedad de las heridas
Las quemaduras químicas presentan una complejidad particular porque la lesión puede continuar mientras la sustancia permanece en contacto con la piel. A diferencia de una quemadura térmica, el daño depende de la composición del producto, su concentración, el tiempo de exposición y la zona alcanzada. Cuando el rostro y los ojos quedan involucrados, el riesgo de secuelas permanentes aumenta de manera considerable.
La hermana de Agustina, Jazmín Rodríguez, explicó que los médicos estiman una probabilidad muy alta de pérdida de visión, aunque aclaró que todavía no existe una confirmación definitiva. La familia sostiene que, en esta etapa, la prioridad es que la joven sobreviva y deje de estar en riesgo. La evolución clínica, las intervenciones de los especialistas y la respuesta del organismo serán determinantes antes de establecer el alcance final de las lesiones.
El compromiso pulmonar agrega una dificultad adicional. En una persona expuesta a una sustancia corrosiva, los equipos médicos deben controlar tanto el daño visible como las posibles consecuencias respiratorias y sistémicas. Por eso, la internación en terapia intensiva permite una vigilancia permanente y la intervención de distintas especialidades.
La escena en la vivienda y la huida del agresor
La reconstrucción familiar indica que el agresor utilizó una excusa cotidiana para aproximarse a la casa. La referencia a un supuesto paquete habría funcionado como una forma de captar la atención de la víctima. Cuando Agustina se asomó por la ventana, el atacante le arrojó el líquido y se retiró rápidamente del lugar.
Tras la agresión, la madre de la joven la escuchó y la encontró intentando aliviar el dolor con agua. Poco después llegó el padre de la hija de Agustina y la trasladó al hospital. La secuencia expone la velocidad con la que una sustancia corrosiva puede provocar daños severos y la necesidad de una respuesta médica inmediata.
El atacante todavía no fue detenido, de acuerdo con la información disponible. La huida hacia Hurlingham forma parte de los datos que deberán ser verificados por los investigadores mediante testimonios, cámaras de seguridad, peritajes sobre el vehículo y otras evidencias que permitan identificarlo.
Qué investiga la fiscalía sobre el móvil del ataque
La causa está a cargo de la fiscal Diana Makyo, de la Unidad Funcional de Instrucción número 7 del Departamento Judicial de San Martín. La investigación busca establecer quién ejecutó el ataque, cómo obtuvo la sustancia y cuál fue el motivo de una agresión que, por su modalidad, parece haber sido dirigida contra una persona concreta.
En una primera evaluación, el expediente no habría sido encuadrado como un caso de violencia de género, según la información difundida por el portal Primer Plano. Esa hipótesis, de todos modos, no equivale a una conclusión definitiva sobre el móvil. La fiscalía deberá reunir elementos antes de descartar o confirmar cualquier línea investigativa.
El entorno de Agustina afirmó que su novio y la familia de él habían recibido amenazas durante los días previos. La hermana de la víctima sostuvo que Agustina no tenía conflictos conocidos y que llevaba una vida vinculada con su trabajo como manicura. La existencia, el contenido y la relación de esas amenazas con el ataque deberán ser comprobados judicialmente.
Las pruebas que pueden orientar la causa
En una investigación de estas características, las cámaras instaladas en viviendas, comercios y calles pueden ayudar a reconstruir el recorrido del agresor y del automóvil utilizado para escapar. También pueden resultar relevantes los registros de llamadas y mensajes, los testimonios de vecinos, la identificación del recipiente empleado y el análisis químico de los restos de la sustancia.
La fiscalía deberá preservar además la escena del ataque y establecer con precisión la distancia entre la ventana y el atacante. Cada detalle puede contribuir a determinar si hubo planificación previa, si el agresor conocía la rutina de la víctima y si contó con apoyo logístico para retirarse.
Una madre internada y una familia que pide protección
Agustina vive con su madre y su hija, que está próxima a cumplir cuatro años. De acuerdo con sus familiares, la niña pregunta por ella de manera constante. La dimensión emocional de la agresión alcanza así a una menor que presenció sus consecuencias inmediatas y enfrenta la ausencia repentina de su madre en un contexto de incertidumbre.
La familia también solicitó medidas de seguridad para quienes permanecen en la vivienda. Ese pedido se relaciona con las amenazas que, según sus allegados, habían recibido el novio de Agustina y su entorno antes del ataque. Mientras el caso continúa bajo investigación, la protección de los familiares puede ser relevante para evitar nuevas intimidaciones y garantizar que puedan declarar sin presiones.
Los allegados reclamaron, además, el traslado de la paciente a un hospital especializado en quemados. La atención de lesiones químicas extensas suele requerir equipos con experiencia en cirugía reconstructiva, oftalmología, cuidados intensivos, tratamiento respiratorio, infectología y rehabilitación. La derivación dependerá de la evaluación médica, la disponibilidad de camas y las condiciones clínicas de la joven.
El trabajo de Agustina y la vida que quedó interrumpida
Desde comienzos de 2025, Agustina trabajaba como manicura y administraba su emprendimiento a través de las redes sociales. Esa actividad representaba una fuente de ingresos y también una forma de construir una identidad laboral propia. El ataque interrumpió de manera abrupta esa rutina y dejó a su familia concentrada en la supervivencia y la recuperación.
Las quemaduras graves pueden exigir tratamientos prolongados, cirugías sucesivas y procesos de rehabilitación física y psicológica. En caso de lesiones oculares permanentes, la vida cotidiana también puede requerir apoyos específicos, adaptación de espacios y asistencia para recuperar autonomía. Todavía es prematuro establecer qué consecuencias tendrá el ataque, pero la magnitud de las heridas anticipa un camino médico complejo.
La exposición del caso en redes sociales busca acelerar la identificación del responsable y mantener la presión sobre las autoridades. Sin embargo, la difusión de imágenes, nombres o acusaciones sin verificación puede perjudicar la investigación y afectar a personas ajenas al hecho. La búsqueda de justicia necesita combinar visibilidad pública con información comprobada y respeto por la privacidad de la víctima y de su hija.
La dimensión social de las agresiones con sustancias corrosivas
Los ataques con ácido son una forma extrema de violencia porque pueden producir lesiones profundas, discapacidad, alteraciones respiratorias y daños visibles de larga duración. En distintos países, estas agresiones han sido analizadas por su capacidad de transformar el cuerpo y la vida social de las víctimas. El rostro, por su importancia funcional y simbólica, suele concentrar buena parte de las consecuencias médicas y psicológicas.
En Argentina, cada caso exige distinguir entre los datos confirmados y las hipótesis iniciales. No toda agresión con una sustancia corrosiva responde al mismo patrón: puede existir una disputa previa, una amenaza, una persecución o un ataque planificado por motivos que todavía no se conocen. Por eso, las autoridades deben evitar conclusiones apresuradas y avanzar con una investigación basada en evidencia.
También es importante recordar que la atención no termina cuando se controla la emergencia. Las personas con quemaduras extensas pueden necesitar rehabilitación, acompañamiento psicológico, reconstrucción facial, tratamientos oftalmológicos y asistencia social. El impacto alcanza a las familias, que suelen enfrentar gastos, pérdida de ingresos y cambios profundos en la organización doméstica.
Qué puede cambiar en la visibilidad digital del caso y en la búsqueda de justicia
La circulación del caso en medios y redes puede ayudar a que aparezcan testigos, registros de cámaras o datos sobre el vehículo utilizado para escapar. Para que esa visibilidad sea útil, las publicaciones deberían priorizar información confirmada por la familia, la fiscalía o fuentes periodísticas identificables, evitando presentar como hechos las versiones que todavía están bajo análisis.
Desde el punto de vista de los medios digitales, la precisión en los nombres, la ubicación, el estado de la causa y la evolución médica resulta central. Un titular exagerado o una afirmación categórica sobre la ceguera de Agustina puede aumentar el alcance momentáneo, pero también desinformar y causar un daño adicional. La cobertura responsable debe distinguir entre una posibilidad médica y un diagnóstico confirmado.
Para los lectores que busquen novedades, conviene consultar actualizaciones de medios reconocidos y comunicaciones oficiales. Compartir datos útiles sobre cámaras, recorridos o testigos puede colaborar con la investigación, mientras que difundir información personal de la niña, imágenes sensibles o acusaciones contra sospechosos no identificados puede obstaculizar el proceso judicial.
La prioridad inmediata continúa siendo la evolución de Agustina y la protección de su familia. La identificación del atacante dependerá del trabajo de la fiscalía y de la evidencia reunida en el lugar y en el recorrido de fuga. Mientras tanto, el caso recuerda que detrás de una noticia policial hay una persona con una vida, un trabajo y una hija pequeña que espera volver a verla.
Preguntas frecuentes
¿Qué ocurrió en el ataque con ácido de Tres de Febrero?
Un hombre habría llamado a la puerta de la casa de Agustina Rodríguez, en Pablo Podestá, con la excusa de entregar un paquete. Cuando ella se acercó a una ventana, le arrojó una sustancia corrosiva en el rostro. El agresor escapó en un automóvil y todavía no fue detenido.
¿Cuál es el estado de salud de Agustina Rodríguez?
La joven permanece internada en terapia intensiva en el Hospital Bocalandro. Su familia informó que presenta quemaduras en distintas partes del cuerpo, compromiso pulmonar y lesiones graves en la visión. La posibilidad de una pérdida visual permanente aún no fue confirmada de manera definitiva.
¿Quién investiga el ataque ocurrido en Pablo Podestá?
La causa está a cargo de la fiscal Diana Makyo, de la Unidad Funcional de Instrucción número 7 del Departamento Judicial de San Martín. La investigación busca identificar al agresor, determinar el móvil y analizar las amenazas que, según la familia, se habían producido antes del ataque.
¿La familia de Agustina pidió medidas de seguridad?
Sí. Sus familiares solicitaron protección para quienes permanecen en la vivienda y reclamaron el traslado de Agustina a un centro especializado en el tratamiento de quemaduras. También pidieron que la investigación avance para identificar al responsable y esclarecer si existía una relación entre las amenazas previas y la agresión.
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