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Estafas a la carta: el ciberdelito que alquila engaños para Argentina

6 min de lectura

Servicios de ciberdelito ofrecen páginas falsas, sistemas de pago y herramientas automatizadas adaptadas a mercados latinoamericanos. Una investigación presentada en Ekoparty mostró el lugar de Argentina en ese modelo.

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Las estafas a la carta ya no requieren que cada delincuente construya su propia infraestructura: plataformas criminales ofrecen páginas de phishing, comprobantes falsos, sistemas de pago simulados y otras herramientas listas para usar. Una investigación de Group-IB presentada en la edición 22 de Ekoparty describió cómo ese modelo se adapta a servicios y monedas de América Latina, con Argentina entre los mercados más apuntados.

El mecanismo puede comenzar con una operación aparentemente habitual. Una persona publica un producto para venderlo y recibe el contacto de un supuesto comprador. Después, el interesado afirma que ya pagó y envía un comprobante o un enlace para completar la transacción. Cuando el vendedor ingresa sus datos en una página que imita a un servicio legítimo, la información queda en manos de los estafadores.

La novedad no está en la técnica básica del engaño, sino en la facilidad para ponerla en marcha. Según la investigación expuesta por Anton Dolgalev, hacker e investigador de Group-IB, los operadores pueden alquilar o comprar la infraestructura necesaria sin desarrollar por sí mismos los sitios falsos ni los sistemas que capturan los datos.

La presentación fue realizada en el escenario principal del Centro de Convenciones Buenos Aires, durante la edición 22 de Ekoparty. El contenido original fue publicado por Clarín.

Cómo funciona el modelo de estafas a la carta

El esquema divide la operación en tareas que antes podían recaer sobre una sola persona. Un grupo desarrolla y mantiene la infraestructura; otro busca víctimas y conversa con ellas; otros participantes pueden aportar malware, accesos comprometidos o canales para recibir el dinero.

En el caso descrito por Dolgalev, el supuesto comprador dirige al vendedor hacia un comprobante falso o un enlace fraudulento. La página imita el aspecto de una plataforma conocida y solicita información sensible bajo la apariencia de confirmar el pago. El estafador no necesita saber cómo crear ese sitio: la plataforma criminal se lo entrega preparado.

Telegram como panel de configuración criminal

La investigación identificó bots de Telegram capaces de generar páginas fraudulentas y permitir la elección del servicio que se quiere imitar y de la moneda que aparecerá durante la operación. Esa automatización reduce la necesidad de conocimientos técnicos y deja a los participantes concentrados en encontrar posibles víctimas y sostener la conversación.

El uso de marcas conocidas no implica, según la información disponible, que Mercado Libre o Mercado Pago tengan una vulnerabilidad en sus sistemas. La explicación señalada por el investigador es otra: los servicios masivos y habituales funcionan como referencias verosímiles para el engaño, especialmente cuando la operación ocurre dentro de un intercambio entre particulares.

Qué lugar ocupa Argentina en la investigación

En la muestra analizada de Classiscam, una plataforma que ofrece páginas fraudulentas para distintos mercados, Argentina representó el 14,3% de las operaciones latinoamericanas rastreadas. El país quedó empatado con Chile en esa medición.

La cifra corresponde a la muestra estudiada por los investigadores y no equivale al total de estafas ocurridas en Argentina. Tampoco permite medir por sí sola la cantidad de víctimas ni el dinero involucrado. Su utilidad está en mostrar que los servicios criminales pueden configurarse para operar con referencias comerciales, monedas y sistemas de pago locales.

Un mercado criminal adaptado a cada país

El fenómeno forma parte de una industria internacional conocida como “Crimen como servicio”. El concepto describe la comercialización de capacidades delictivas: páginas de phishing, malware, accesos a computadoras infectadas o herramientas para automatizar fraudes.

La investigación no presenta a América Latina como el origen exclusivo de este modelo. Dolgalev explicó que la venta de accesos, el alquiler de malware y los esquemas de afiliados existen en distintos mercados. El componente regional aparece en la adaptación a empresas, entidades financieras, monedas y hábitos de transacción propios de cada país.

Entre los ejemplos mencionados figuran BraZetsu, orientado a buscar información bancaria y software empresarial en computadoras de Brasil, y Balonx Sistema, que apunta a instituciones financieras mexicanas mediante páginas de phishing adaptadas a ese mercado. Classiscam, en cambio, ofrece configuraciones para distintos países y monedas.

La automatización también alcanza las llamadas fraudulentas

La oferta criminal no se limita a las páginas falsas. Entre los casos estudiados aparece CallFlow, una herramienta de fraude telefónico en desarrollo que combina un modelo de lenguaje, reconocimiento de voz y voz sintética.

Según la información presentada en Ekoparty, el sistema podría manejar hasta 30 llamadas en simultáneo. El dato describe una capacidad reportada sobre una herramienta en desarrollo; no demuestra que todas esas llamadas se hayan utilizado con éxito ni permite medir su alcance real.

La incorporación de inteligencia artificial puede automatizar tareas que antes exigían operadores humanos individuales. En este contexto, la tecnología no constituye por sí misma el fraude: funciona como un componente dentro de una infraestructura criminal más amplia, orientada a multiplicar contactos y adaptar las conversaciones.

El caso iServer muestra la otra cara del fenómeno

Argentina aparece también como lugar de origen de una plataforma criminal con alcance internacional. Dolgalev recordó el caso de iServer, cuyo administrador era argentino y cuyo servicio permitía crear páginas falsas para obtener credenciales y códigos de desbloqueo de teléfonos robados.

De acuerdo con Group-IB, la investigación derivó en 2024 en la Operación Kaerb, coordinada por Europol y Ameripol. En ese operativo fue detenido el administrador argentino de la plataforma. Los investigadores reportaron aproximadamente 483.000 víctimas en todo el mundo, una cifra global que no identifica cuántas correspondían a la Argentina.

La comparación permite distinguir dos situaciones: Classiscam muestra a la Argentina como un mercado al que apuntan servicios criminales, mientras que iServer documenta la participación de un administrador argentino en una plataforma que ofrecía herramientas a delincuentes de distintos países.

Qué cambia para quienes venden y compran por internet

La industrialización del fraude vuelve menos confiable la apariencia de una operación digital. Un comprobante, un enlace o una página visualmente similar a la de una marca conocida no prueban que el pago se haya realizado ni que la transacción sea legítima.

Para vendedores y compradores, la consecuencia concreta es que la verificación debe hacerse dentro de los canales oficiales de cada servicio y no a partir de información enviada por la otra parte. En especial, no se deberían cargar credenciales, códigos de desbloqueo ni datos sensibles en enlaces recibidos durante una negociación.

Para las plataformas y los negocios digitales, el problema combina suplantación de identidad, abuso de marca y fraude entre usuarios. La investigación presentada en Ekoparty muestra que los delincuentes pueden reutilizar una misma lógica y cambiar la marca, la moneda o el flujo de pago para ajustarla a cada mercado.

El modelo de “Crimen como servicio” convierte la especialización técnica en un recurso comercializable. Esa división del trabajo permite que personas con conocimientos limitados participen en campañas que aprovechan servicios cotidianos y, al mismo tiempo, dificulta atribuir cada operación a un único actor.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué significa “Crimen como servicio”?

Es un modelo en el que grupos criminales ofrecen infraestructura o herramientas delictivas a otros participantes. Pueden incluir páginas de phishing, malware, accesos comprometidos o sistemas de automatización. Así, quien ejecuta la estafa no necesariamente necesita desarrollar la tecnología, sino contratarla o utilizarla dentro de un esquema con proveedores y afiliados.

¿La presencia de Mercado Libre o Mercado Pago implica una vulnerabilidad?

No necesariamente. La investigación citada indica que las marcas aparecen como parte del engaño porque son conocidas y habituales para los usuarios argentinos. La imitación de sus páginas o flujos de pago no demuestra una falla en los sistemas de esas empresas ni una relación con la infraestructura criminal.

¿Qué dato identifica a Argentina en el informe?

En la muestra analizada de Classiscam, Argentina representó el 14,3% de las operaciones latinoamericanas rastreadas y quedó empatada con Chile. Ese porcentaje corresponde a la muestra de la investigación: no equivale al total de estafas, víctimas o dinero perdido en el país.

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