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Tecnología

Ekoparty 22 exploró la autonomía tecnológica frente al caos digital

7 min de lectura

La edición 22 de Ekoparty reunió en Buenos Aires redes sin internet, reparación de hardware, seguridad de infraestructuras críticas y análisis de inteligencia artificial.

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La Ekoparty 22 convirtió durante tres días a Buenos Aires en un laboratorio abierto sobre autonomía tecnológica. La conferencia hacker reunió talleres, comunidades especializadas y obras de arte para examinar qué ocurre cuando las redes, los dispositivos y los sistemas automatizados dejan de ser cajas negras.

La edición 22 de Ekoparty, presentada bajo la consigna de “abrazar el caos”, se desarrolló en el Centro de Convenciones Buenos Aires con una agenda que combinó seguridad informática, electrónica reutilizada, redes comunitarias e inteligencia artificial. El eje común no fue una tecnología específica, sino la posibilidad de comprender, modificar y disputar sistemas que organizan aspectos cada vez más concretos de la vida cotidiana.

El encuentro tomó como referencia el formato de las villages de DEF CON: espacios donde distintas comunidades ofrecen talleres, demostraciones y conversaciones técnicas. En Ekoparty participaron grupos dedicados a aplicaciones web, tecnologías operacionales, seguridad automotriz, computación cuántica, inteligencia artificial y experimentación con hardware.

La cobertura original fue publicada por Clarín. A partir de ese material, el encuentro puede leerse como una muestra de las distintas formas en que la comunidad hacker intenta recuperar capacidad de análisis y decisión sobre la infraestructura digital.

Ekoparty 22 llevó la autonomía tecnológica al espacio público

La consigna de esta edición estuvo vinculada con un contexto marcado, según la organización, por la vigilancia, el reconocimiento facial, la inteligencia artificial y la automatización de decisiones relacionadas con la identidad, la privacidad y el comportamiento. Ornella Paturzo Vanni, directora de comunicaciones de Ekoparty, sostuvo que la comunidad hacker tiene un papel relevante al estudiar el funcionamiento de esos sistemas, identificar sus límites y cuestionar reglas que suelen presentarse como inevitables.

La programación trasladó esa idea a actividades concretas. En lugar de limitarse a explicar vulnerabilidades en abstracto, las villages mostraron dispositivos, maquetas y materiales con los que los asistentes podían interactuar. El resultado fue una exposición de tecnologías grandes y pequeñas: desde infraestructuras que sostienen servicios esenciales hasta radios capaces de formar redes locales.

Peer 2 Peer recuperó la experimentación con electrónica

La village Peer 2 Peer, dedicada al under tecnológico, la reparación y la reutilización, reunió talleres de electrónica, arte con descarte, componentes históricos y experiencias de transmisión audiovisual con síntesis analógica. El nombre alude a las redes de intercambio entre pares, utilizadas para compartir archivos y asociadas también con la circulación de contenidos pirateados durante la década de 1990.

Gala Cacchione, periodista y comunicadora tecnológica, explicó que el espacio buscó experimentar con dispositivos por fuera de sus usos habituales. La propuesta incluyó juegos retro, hardware histórico y actividades para abrir, modificar, reparar o reutilizar componentes que podían terminar descartados.

El colectivo Cybercirujas llevó esa lógica a una serie de objetos fabricados con equipos informáticos en desuso, retrocomputadoras y materiales recuperados. Entre las piezas hubo controladores, trackballs y botoneras construidos a partir de elementos rescatados de la basura electrónica.

También organizó una “olla popular de hardware”: durante los tres días, los visitantes pudieron dejar componentes que ya no necesitaban y llevarse otros que les resultaran útiles. La iniciativa se vinculó con el trabajo que el colectivo desarrolla desde 2020 contra la obsolescencia programada y a favor de la reparación y la reutilización.

Una red de mensajes que no depende de internet

Meshtastic Argentina mostró otra forma de autonomía: una red de mensajería que no utiliza internet para transportar los textos. El teléfono se conecta con pequeños equipos de radio llamados nodos, que retransmiten los mensajes y forman una malla. Para que la comunicación llegue a destino, debe existir un recorrido disponible entre el punto de origen y el receptor.

Según explicó uno de sus integrantes, identificado como Teno, cada nodo cumple una doble función: permite enviar y recibir información, pero también amplía la red al repetir los mensajes de otros participantes. La infraestructura, por lo tanto, no queda concentrada en una empresa proveedora, sino que depende de los dispositivos que la propia comunidad instala y mantiene.

Teno estimó que en el Área Metropolitana de Buenos Aires había unos 200 nodos encendidos de manera permanente y alrededor de 400 si se sumaban los que se conectaban ocasionalmente. La fuente presenta esas cifras como una estimación del grupo, no como un registro independiente.

Las infraestructuras críticas también se pueden explicar con una maqueta

La OT Village se ocupó de las tecnologías operacionales, conocidas como OT, que supervisan y controlan procesos físicos. En la vida cotidiana intervienen cuando se enciende una luz, se abre una canilla o se utiliza una cocina a gas. También forman parte de los sistemas que sostienen servicios públicos y redes de empresas como Edenor, Edesur, AySA o Telecom.

Para mostrar esa relación, el equipo construyó una maqueta del corredor norte de Buenos Aires, con Retiro, el puerto, Aeroparque y la toma de agua de AySA. El modelo incorporó la representación de infraestructuras críticas y dos subestaciones eléctricas simuladas con hardware real, según explicó Habib Gramondi, uno de los fundadores del espacio.

El valor de la demostración estuvo en hacer visible una dependencia que normalmente permanece oculta. Los sistemas digitales no sólo almacenan datos o procesan consultas: también intervienen en servicios físicos cuyo funcionamiento afecta el suministro de agua, electricidad, gas y comunicaciones.

Los autos eléctricos amplían la superficie de ataque

La seguridad automotriz ocupó otro espacio de la conferencia. Danilo Erazo, investigador que reportó vulnerabilidades a Huawei, KIA y Suzuki Motor, señaló que los vehículos eléctricos incorporan varios puntos de comunicación: entre el usuario y la estación de carga, entre la estación y el vehículo, y entre esos equipos y los servicios conectados.

Por el conector de carga pueden circular datos, mientras que la estación puede estar vinculada con internet, sistemas de pago y la infraestructura de la empresa operadora. Una vulnerabilidad no produce necesariamente el mismo resultado en todos los casos: el alcance depende de la falla, los permisos disponibles y el acceso que consiga un atacante.

Durante Ekoparty, Erazo mostró una demostración sobre el sistema de entretenimiento de un Citroën. La actividad buscó ilustrar cómo un componente aparentemente secundario, como la pantalla del vehículo, puede convertirse en un punto de investigación dentro de un ecosistema conectado.

La inteligencia artificial agregó nuevos problemas de seguridad

La village de OWASP, organización sin fines de lucro dedicada a la seguridad de aplicaciones, abordó los riesgos asociados con el desarrollo de software y los modelos de lenguaje. Germán Borda destacó el Top 10 de OWASP, una guía que ordena categorías relevantes de vulnerabilidades en aplicaciones web, y mencionó también el listado destinado a aplicaciones que incorporan grandes modelos de lenguaje.

El problema específico está relacionado con la forma en que esos sistemas interpretan instrucciones y datos. Un modelo puede recibir información en un prompt y tratar parte de ese contenido como una orden, aunque originalmente debía procesarlo sólo como texto. Esto abre vectores de ataque que deben contemplarse al diseñar aplicaciones con inteligencia artificial.

La misma preocupación apareció en AI Resilience Hub Village, donde Daniel Dieser explicó el trabajo con modelos y agentes capaces de utilizar herramientas y ejecutar tareas. Su exposición puso el acento en las configuraciones, los permisos y el aislamiento de los entornos: limitar lo que un agente puede hacer requiere definir controles técnicos antes de atribuirle autonomía.

La conferencia también incluyó una charla de Valentina Costa Gazcón sobre Palantir, empresa cofundada por Peter Thiel, y una presentación de Sheila Berta sobre seguridad cuántica. En este último caso, el foco estuvo en la preparación frente a un escenario hipotético en el que computadoras cuánticas suficientemente potentes pudieran comprometer sistemas criptográficos como RSA o los basados en curvas elípticas. La información disponible no permite establecer conclusiones adicionales sobre el desarrollo de esas exposiciones.

Qué deja Ekoparty 22 para quienes usan sistemas conectados

Las actividades de Ekoparty muestran que la autonomía tecnológica no significa desconectarse por completo. Puede consistir en conocer qué servicios dependen de internet, conservar la posibilidad de reparar un dispositivo, desplegar una red local o revisar los permisos de un agente de inteligencia artificial.

Para el público general, la consecuencia práctica es más acotada pero concreta: entender qué parte de una herramienta está bajo control propio y qué parte depende de una empresa, una red o una infraestructura externa. Esa distinción permite evaluar mejor los riesgos de privacidad, disponibilidad y seguridad antes de incorporar nuevos sistemas a la vida cotidiana.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué fue Ekoparty 22?

Fue la edición 22 de Ekoparty, una conferencia de la comunidad hacker latinoamericana realizada durante tres días en el Centro de Convenciones Buenos Aires. Incluyó charlas, talleres y espacios comunitarios dedicados a seguridad informática, electrónica, redes, infraestructuras críticas, vehículos conectados e inteligencia artificial.

¿Cómo funciona la red mostrada por Meshtastic Argentina?

El teléfono se conecta con nodos de radio que retransmiten mensajes y forman una red en malla. Los textos no viajan por internet: necesitan un recorrido disponible entre el origen y el destino. Cada nodo puede enviar, recibir y repetir mensajes, por lo que la comunidad participa en la ampliación de la red.

¿Por qué la inteligencia artificial plantea nuevos riesgos de seguridad?

Porque una aplicación puede mezclar datos e instrucciones dentro del mismo texto recibido por un modelo. Si el sistema interpreta información como una orden, puede aparecer un vector de ataque. Por eso resultan relevantes los permisos, la configuración y el aislamiento de los entornos donde operan modelos y agentes.

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