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La Joya: luces de autos convertidas en arte digital en Buenos Aires

6 min de lectura

La instalación de Martín Huberman y Estudio Normal transforma ópticas de automóviles en una obra lumínica que cambia según el espacio y el público.

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La Joya, una instalación lumínica construida con ópticas de automóviles, nació de una investigación sobre la materia, la ciudad y los usos culturales del auto. Creada por Martín Huberman junto con Estudio Normal, la obra se presentó en la apertura de MUTEK.AR y volverá a encenderse durante la programación nocturna del club Deseo.

La Joya convierte un componente reconocible de la industria automotriz en una estructura de luz pensada para ser observada a distancia. La instalación fue desarrollada por Martín Huberman y Estudio Normal como parte de Autopartes, un proyecto escultórico que investiga cómo las piezas de los vehículos pueden adquirir otros significados cuando salen de su contexto industrial.

La obra se presentó en el set inaugural de MUTEK.AR, la edición local del festival internacional de arte digital y tecnología, junto al grupo Klauss, dirigido por Ernesto Romeo. Según la información publicada por Clarín, la instalación tendrá una nueva presentación durante la programación nocturna del club Deseo.

La Joya nació de una investigación sobre autopartes

El origen de la instalación se remonta a una idea que Huberman vinculó con el comienzo de Autopartes, una investigación iniciada alrededor de una década atrás. El elemento elegido fueron las ópticas de los automóviles: piezas diseñadas para iluminar el camino, hacer visible un vehículo y transmitir señales mediante luces altas, balizas o guiños.

La transformación artística no elimina esa función original, sino que la desplaza. La óptica deja de operar como dispositivo de seguridad vial y pasa a formar parte de una composición escénica. En esa nueva situación, la luz ya no organiza el tránsito: orienta la mirada del público y modifica la percepción del espacio.

De la industria automotriz a una obra lumínica

Huberman relaciona las autopartes con una red productiva y cultural que incluye a talleres, fabricantes y comercios especializados. En la entrevista publicada por Clarín, menciona la zona de Warnes como un espacio asociado a esa circulación de piezas y conocimientos sobre automóviles.

La referencia no funciona únicamente como una cita urbana. También sitúa la obra en una tradición local vinculada con la cultura fierrera y con la relación afectiva que muchas personas construyen con sus vehículos. Para el artista, el auto puede ser entendido como una “joya” dentro de la economía popular y de la vida cotidiana, una asociación que da nombre a la instalación.

El proyecto también alude a la fabricación de ópticas mediante una red de pequeñas y medianas empresas. La obra no presenta ese circuito como un dato técnico aislado: lo convierte en material visual y en una forma de hablar sobre la ciudad, el trabajo y los objetos que circulan dentro de ella.

Un mismo objeto cambia entre el teatro y la discoteca

La presentación de MUTEK.AR fue pensada para observar cómo La Joya se comporta en dos contextos diferentes. En el Teatro San Martín, la instalación apareció frente a una audiencia sentada y en diálogo con una performance de carácter analógico. En el club Deseo, en cambio, se integra a un espacio nocturno asociado con el baile y con una relación más móvil entre el público y la obra.

La diferencia no es solo escenográfica. Cambian la distancia, la disposición de las personas, la atención disponible y el modo en que la luz se incorpora a la experiencia. Por eso, el festival fue utilizado por el equipo como una instancia de prueba: las configuraciones lumínicas pueden modificarse y la estructura puede reactivarse en otros montajes.

Meses de pruebas para encontrar una forma

El desarrollo de La Joya llevó varios meses de trabajo y, de acuerdo con Huberman, incluyó un proceso sostenido de ensayo, error e iteración. El objetivo fue encontrar un módulo, una forma y una lógica capaces de funcionar en situaciones distintas sin perder la relación con las ópticas automotrices.

El resultado no se limita a una acumulación de luces. La instalación organiza las piezas para producir variaciones de intensidad, desde una iluminación mínima hasta un encandilamiento comparable al efecto de una óptica cuando dirige su haz hacia una persona. La obra busca así activar una respuesta visual y corporal sin requerir contacto físico.

La luz como señal, protección y presencia

Las luces de un automóvil tienen funciones prácticas: permiten ver, hacen visible al vehículo y comunican acciones a otros conductores. La Joya conserva parte de ese imaginario, pero lo separa del tránsito y lo lleva a una situación artística. El público recibe señales que ya no indican un giro o una detención, aunque todavía remiten a códigos aprendidos en la calle.

En la performance del Teatro San Martín, la instalación apuntó sus luces hacia la sala. Huberman describió el interés por producir una imagen persistente incluso después de cerrar los ojos, un efecto asociado a la permanencia de una impresión luminosa en la retina. Esa búsqueda ubica la percepción en el centro de la obra: la luz no solo ilumina un objeto, también construye una experiencia temporal.

Lo analógico frente a la virtualidad

La Joya se inscribe en un festival dedicado al arte digital y la tecnología, pero su funcionamiento se apoya en una materialidad directa. La instalación utiliza piezas físicas, fuentes de luz y operaciones de encendido y apagado que el artista describe como esencialmente analógicas.

La tensión resulta significativa porque la obra no intenta representar un automóvil mediante una pantalla o una simulación. Trabaja con fragmentos concretos de vehículos y los presenta en una escala distinta, dentro de una escena colectiva. La experiencia depende de la presencia del público, de la distancia respecto de la estructura y de las condiciones de cada espacio.

En ese desplazamiento, las autopartes dejan de ser componentes reemplazables y adquieren una dimensión escultórica. La obra propone mirar de otro modo un elemento cotidiano, sin separarlo por completo de la industria, de la circulación urbana ni de las memorias asociadas con los autos.

Una instalación abierta a nuevas configuraciones

La presentación en MUTEK.AR constituye un primer cierre del proceso de experimentación, pero no necesariamente una forma definitiva. El equipo de Estudio Normal podrá reactivar la obra en otros contextos y modificar sus configuraciones lumínicas según las condiciones del montaje.

La próxima presentación en el club Deseo permitirá observar cómo responde La Joya en un entorno nocturno y con una audiencia que se relaciona con la música y el movimiento. Esa instancia no prueba por sí sola una recepción universal de la obra, pero sí amplía la pregunta que la instalación plantea: qué sucede cuando un objeto industrial, ligado a la movilidad, pasa a organizar una experiencia inmóvil o bailable.

La Joya encuentra su fuerza en esa transición. Sus luces todavía recuerdan a la ruta, a los talleres y a los autos propios, pero ahora funcionan dentro de una arquitectura escénica que modifica su escala y su sentido. El resultado es una pieza situada entre la escultura, la performance y la cultura material de Buenos Aires.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué es La Joya?

La Joya es una instalación lumínica creada por Martín Huberman junto con Estudio Normal. Utiliza ópticas de automóviles para construir una estructura de luz que se presenta como parte de una performance y cambia según el espacio, la configuración lumínica y la relación con el público.

¿Cómo se relaciona La Joya con el proyecto Autopartes?

La Joya surge como una derivación de Autopartes, una investigación escultórica sobre componentes de la industria automotriz. El proyecto explora cómo piezas como capots u ópticas pueden adquirir nuevos usos y significados cuando se las separa de su función original.

¿Dónde se presentó La Joya?

La instalación se presentó en el Teatro San Martín durante el set inaugural de MUTEK.AR, junto al grupo Klauss de Ernesto Romeo. La información de la fuente indica que volverá a encenderse durante la programación nocturna del club Deseo.

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