Adriana Geymonat, la docente que recorrió las seis rutas de San Martín
La profesora platense Adriana Geymonat atravesó los seis pasos cordilleranos vinculados con la campaña libertadora y continúa reconstruyendo el itinerario americano de José de San Martín.

Adriana Geymonat convirtió la historia sanmartiniana en una experiencia física, pedagógica y continental. La docente platense, de 57 años, recorrió las seis rutas históricas utilizadas durante el Cruce de los Andes y proyecta completar en Europa el itinerario vital de José de San Martín. Su travesía, marcada por tormentas, nieve, volcanes, desmoronamientos y largas jornadas sin comunicación, busca acercar la dimensión humana de la gesta a las aulas y preservar una memoria que considera esencial para la identidad argentina.
A más de cuatro mil metros de altura, la cordillera no se parece a una ilustración escolar. El frío atraviesa la ropa, el viento puede borrar las huellas y cada respiración exige un esfuerzo deliberado. En ese escenario, Adriana Geymonat entendió que estudiar a José de San Martín no consistía únicamente en recordar fechas, nombres de batallas o trayectos sobre un mapa. También implicaba preguntarse qué significaba avanzar cuando el cuerpo pedía detenerse.
La docente nació y creció en La Plata, enseña música, danza, teatro e historia del arte y nunca perteneció a una fuerza militar ni se dedicó profesionalmente a la exploración. Su vínculo con la historia comenzó en la infancia, alentado por su padre, un hombre que no había podido completar la escuela primaria pero que encontraba en los libros una forma de abrir el mundo. De aquellas lecturas surgió una fascinación persistente por San Martín y por la decisión de un hombre que abandonó una vida cómoda en Europa para participar en la emancipación de varios pueblos sudamericanos.
En 2017, cuando se conmemoraba el bicentenario de la campaña libertadora, Geymonat decidió dejar de observar aquella historia desde la distancia. Se incorporó a expediciones organizadas por agrupaciones sanmartinianas y empezó por el Paso de los Patos, en San Juan, considerado el tramo principal y uno de los más exigentes. La experiencia no terminó al regresar: lejos de sentir que había completado una meta, descubrió que apenas había ingresado en un mapa mucho más amplio.
Las seis rutas de San Martín llevaron la historia fuera del aula
La representación popular del Cruce de los Andes suele condensarse en una única travesía. Sin embargo, el plan continental diseñado por San Martín utilizó varios pasos cordilleranos para dividir la atención de las fuerzas realistas y favorecer el avance de las tropas. Esa estrategia convirtió a la cordillera en un sistema de rutas simultáneas, no en un camino único.
Geymonat se propuso recorrer esas seis alternativas históricas. En 2018 atravesó Portillo, en Mendoza, donde la nieve puso a prueba su resistencia y la seguridad de la marcha. En ciertos sectores, los caballos se hundían y el grupo debía avanzar con extrema cautela. Un accidente con uno de los animales le mostró, además, que la montaña no solo impone riesgos físicos: también obliga a tomar decisiones colectivas y a confiar en quienes conocen el terreno.
Al año siguiente llegó el turno del paso Come Caballos, en La Rioja. Allí el problema dominante no fue la nieve sino la aridez. Las jornadas prolongadas, la falta de agua y el aislamiento transformaron la sed en una presencia permanente. La expedición exigía administrar las fuerzas, respetar los tiempos de los animales y aceptar que el ritmo no podía definirse con criterios urbanos.
El paso Planchón añadió otra dimensión al recorrido. El paisaje volcánico, asociado al Peteroa, presentó un entorno de apariencia lunar y una sensación constante de encontrarse junto a una estructura natural activa. Más adelante, en 2021, la ruta por Uspallata estuvo condicionada por desmoronamientos de roca y senderos estrechos. En algunos tramos, el grupo tuvo que descender y volver a trepar con ayuda de sogas, una experiencia que reveló la distancia entre una reconstrucción histórica y una excursión turística.
El episodio que convirtió el Guana en su prueba más extrema
La última ruta fue el paso de Guana, en 2022. Se trataba del trayecto más solitario y requería la guía de baqueanos con conocimiento específico del lugar. Una tormenta sorprendió a la expedición en plena montaña. Los caballos se dispersaron y con ellos desaparecieron las provisiones. Refugiada entre piedras, expuesta al frío y sin saber cuánto tiempo podría resistir, Geymonat llegó a pensar que moriría allí sin que nadie conociera su destino.
El regreso de los animales permitió continuar, pero la comida se había perdido. Durante seis días, el grupo tuvo que arreglarse con agua y mate. La situación no puede presentarse como una aventura romántica: implicó hambre, exposición climática y dependencia absoluta de la experiencia del baqueano. Para Geymonat, aquella noche también dejó una enseñanza sobre el vínculo con los animales. En sus clases suele repetir que muchas veces es el ser humano quien abandona al animal, y no al revés.
Con la finalización del Guana, se convirtió en la primera mujer en completar las seis rutas históricas del Cruce de los Andes, según el relato de la fuente original. El logro no se limita a la cantidad de kilómetros recorridos. También expresa un proceso personal: antes de iniciar las expediciones tenía miedo de los caballos y debió atravesar temores que durante años había considerado imposibles de superar.
De la cordillera a Perú, Ecuador y Uruguay
El cumplimiento de las seis rutas no clausuró el proyecto. Al contrario, le permitió advertir que la campaña sanmartiniana continuaba mucho más allá de la frontera entre Argentina y Chile. En 2023, Geymonat viajó a Perú para reconstruir parte del recorrido realizado por San Martín en 1820. Llegó a Huaura y visitó el balcón desde el que el Libertador proclamó la independencia peruana.
La visita tuvo una dimensión pública inesperada. El alcalde local le pidió que repitiera la proclama y, cuando terminó, una campana que llevaba años sin sonar fue utilizada en su homenaje. La escena refleja la persistencia de San Martín en la memoria peruana y el modo en que una figura histórica argentina puede funcionar como puente entre distintas tradiciones nacionales.
En 2024, el itinerario continuó en Guayaquil, Ecuador, un lugar inseparable del encuentro entre San Martín y Simón Bolívar. Geymonat se interesó especialmente por las consecuencias de aquella reunión y por la decisión de San Martín de retirarse y dejar sus tropas a disposición del proyecto emancipador dirigido por Bolívar. Más que convertir el episodio en una disputa entre próceres, su lectura destaca la capacidad de ceder protagonismo ante una causa política mayor.
Durante 2025 llegó a Carmen de Uruguay, localidad vinculada con la familia de San Martín antes de su nacimiento y con el origen de algunos de sus hermanos. El trayecto, por lo tanto, no se organiza únicamente alrededor de campos de batalla. Incluye ciudades, paisajes, vínculos familiares y espacios de memoria que permiten observar al prócer como una persona inserta en una historia continental.
Una docente que transforma el paisaje en herramienta pedagógica
El valor de la experiencia de Geymonat se encuentra también en su regreso cotidiano a la escuela. Las expediciones no quedaron reducidas a fotografías personales ni a una colección de anécdotas de supervivencia. En el aula, la docente utiliza el viento, la falta de señal, la sed, el cansancio y la relación con los animales para explicar qué condiciones materiales enfrentaron quienes participaron de la campaña.
Ese enfoque puede modificar la manera en que los estudiantes se acercan a la historia. Una fecha aislada ofrece información, pero no siempre permite comprender la escala de una decisión. Imaginar una marcha de diez o doce días, sin baños convencionales, con agua helada, provisiones limitadas y descanso precario ayuda a dimensionar la organización necesaria para mover personas, animales y equipamiento por la cordillera.
La propuesta no busca reemplazar el análisis histórico por una experiencia emocional. Su aporte está en sumar una perspectiva concreta: las grandes transformaciones políticas también dependen de la logística, el conocimiento del territorio, la cooperación y la resistencia física. Los baqueanos, en ese relato, no aparecen como personajes secundarios, sino como actores indispensables para atravesar espacios que no pueden dominarse desde un mapa.
Geymonat también subraya que nunca se debe avanzar solo en un ambiente de ese nivel de riesgo. La confianza en el grupo y en los guías forma parte de una enseñanza más amplia sobre la responsabilidad. La cordillera le permitió observar que la autosuficiencia individual tiene límites y que la seguridad depende de decisiones compartidas, preparación y respeto por la naturaleza.
El papel de las mujeres en la memoria sanmartiniana
La travesía adquiere una resonancia adicional porque fue protagonizada por una mujer que debió enfrentarse a sus propios prejuicios y a los de su entorno. Geymonat contó que durante mucho tiempo creyó que determinadas pruebas no eran para ella. El miedo a los caballos, la exposición física y la dificultad de los pasos cordilleranos se convirtieron en barreras concretas, no en metáforas.
Su recorrido no pretende presentarse como una competencia entre géneros ni como una demostración de superioridad individual. La relevancia está en mostrar cómo una mujer civil pudo apropiarse de un territorio y de una tradición histórica que a menudo se narran desde figuras militares masculinas. En ese sentido, su presencia amplía la conversación sobre quiénes pueden investigar, interpretar y transmitir el pasado nacional.
El reconocimiento llegó con su designación como Abanderada de los Andes 2024 y Embajadora Sanmartiniana por el mundo. Esas distinciones acompañan una trayectoria que ya tenía un significado propio: convertir la memoria en una práctica viva y trasladarla a nuevos públicos mediante el relato, el cuerpo y la enseñanza.
El proyecto europeo previsto para 2027
La próxima etapa está proyectada para 2027 y contempla un recorrido por Europa, desde Cervatos de la Cueza, en España, hasta Boulogne-sur-Mer, en Francia, donde San Martín murió en 1850. Geymonat aspira a llegar al lugar donde se encontraba la cama del Libertador y depositar allí la bandera que la acompaña desde 2016.
El proyecto todavía pertenece al futuro y su concreción dependerá de la planificación, los recursos y las condiciones del viaje. Por eso, debe entenderse como una meta anunciada y no como un recorrido ya realizado. Su lógica, sin embargo, es coherente con las etapas anteriores: seguir la biografía de San Martín desde sus raíces familiares hasta el final de su vida, conectando los territorios americanos con la experiencia europea.
La mirada continental permite escapar de una interpretación encerrada en las fronteras actuales. San Martín nació en el espacio rioplatense, se formó en Europa, regresó a América, cruzó los Andes, participó en la independencia de Chile y Perú y terminó sus días en Francia. Seguir sus huellas implica observar una época en la que las ideas políticas, las guerras y las identidades circulaban entre continentes.
La ruta de Adriana Geymonat y el desafío de sostener la memoria digital
Para museos, escuelas, organizaciones culturales y proyectos de turismo histórico, la experiencia ofrece una forma valiosa de construir visibilidad orgánica: combinar una historia personal verificable con territorios, efemérides y preguntas educativas concretas. Las búsquedas relacionadas con los pasos del Cruce de los Andes, la vida de San Martín y la enseñanza de la historia pueden encontrar respuestas más completas cuando se conectan con mapas, fuentes documentales y testimonios, sin reducir el tema a una lista de fechas.
La clave está en diferenciar el relato testimonial de la reconstrucción académica. Una narración como la de Geymonat puede despertar interés y facilitar la comprensión, pero debe dialogar con archivos, investigaciones históricas y referencias institucionales. Para los negocios digitales vinculados con cultura, educación o turismo responsable, esa combinación mejora la confianza del lector y evita presentar una experiencia individual como si fuera una prueba definitiva sobre todos los aspectos de la campaña libertadora.
También existe una dimensión de accesibilidad. Contenidos con mapas descriptivos, fotografías contextualizadas, transcripciones y explicaciones claras pueden acercar la cordillera a personas que nunca tendrán la posibilidad de recorrerla. La visibilidad no depende solamente de repetir el nombre de San Martín, sino de responder dudas específicas: qué pasos utilizó el Ejército de los Andes, por qué se eligieron varias rutas, qué riesgos presenta cada trayecto y cómo se conserva hoy esa memoria.
En la fuente original, Clarín reconstruyó el recorrido de Adriana Geymonat a partir de sus recuerdos y de las distintas etapas de su proyecto. El interés de la historia no reside únicamente en el récord personal, sino en la posibilidad de transformar una investigación vivencial en una conversación pública sobre identidad, educación y responsabilidad colectiva.
Geymonat volvió de cada expedición con aprendizajes que considera aplicables a la vida cotidiana: respetar la naturaleza, cuidar a los animales, no subestimar las dificultades y reconocer la importancia de quienes conocen un territorio. En la cima de uno de los pasos, acompañada apenas por su caballo y el baqueano, gritó por la patria y por San Martín. Después regresó a sus aulas, donde esa voz encuentra su destino más duradero: ayudar a que nuevas generaciones comprendan que la memoria no es una pieza inmóvil del pasado, sino una responsabilidad que se renueva cada día.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Adriana Geymonat?
Adriana Geymonat es una docente platense de 57 años que enseña disciplinas artísticas e historia del arte. Desde 2017 participa en expediciones sanmartinianas y reconstruye los trayectos vinculados con la campaña libertadora de José de San Martín.
¿Cuántas rutas históricas del Cruce de los Andes recorrió?
Geymonat recorrió las seis rutas históricas asociadas con el Cruce de los Andes. Atravesó pasos como Los Patos, Portillo, Come Caballos, Planchón, Uspallata y Guana, siempre con apoyo de baqueanos y grupos de expedición.
¿Qué proyecto tiene previsto para 2027?
Para 2027 proyecta recorrer parte del itinerario europeo de San Martín, desde Cervatos de la Cueza, en España, hasta Boulogne-sur-Mer, en Francia. Su objetivo es completar una mirada biográfica que conecte los orígenes y los últimos años del Libertador.
¿Cómo utiliza sus expediciones en la escuela?
Geymonat lleva al aula experiencias sobre el frío, la sed, los animales, la logística y la cooperación necesarias para atravesar la cordillera. Así complementa las fechas y los nombres tradicionales con una explicación concreta de las condiciones materiales de la campaña.
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