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Belkis Ayón en el Malba: la artista cubana que transformó el mito de Sikán en arte

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El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires presenta 'Belkis Ayón. Mito y desobediencia', una muestra que reúne siete obras clave de la grabadora cubana, cuyo legado redefine los límites entre mito, identidad y resistencia cultural.

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Belkis Ayón, una de las figuras más enigmáticas del arte cubano contemporáneo, llega al Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) con una exposición que revive el poder simbólico del mito africano de Sikán. Su obra, atravesada por la espiritualidad de la hermandad Abakuá y una mirada crítica sobre el rol de la mujer en estructuras de poder, ofrece una lectura potente sobre la resistencia y la identidad en el Caribe poscolonial.

Desde el 12 de julio, el Malba abre las puertas a una de las exhibiciones más esperadas de la temporada: Belkis Ayón. Mito y desobediencia. La muestra, con curaduría de María Amalia García, Alejandra Aguado y Nancy Rojas, reúne siete obras pertenecientes a la Colección Eduardo Costantini y a la colección suiza Daros, recientemente adquirida por el fundador del museo. Es la primera gran exposición de la artista cubana en Argentina, tras años de espera y negociaciones entre los legatarios de su obra.

Ayón (La Habana, 1967–1999) transformó el grabado contemporáneo a través de la colografía, una técnica en la que utilizaba matrices de cartón y materiales diversos superpuestos para generar texturas y matices únicos. Su universo iconográfico, poblado de figuras sin rostro, cuerpos andróginos y paisajes rituales, surge de la reinterpretación del mito africano de Sikán, una leyenda que conoció siendo adolescente al leer El Monte, el clásico de la antropóloga Lydia Cabrera.

Belkis Ayón Malba: El mito de Sikán y la hermandad Abakuá

El punto de partida de la obra de Ayón es la historia de Sikán, princesa-diosa que, según la tradición del pueblo efik —en la actual Nigeria—, descubre un pez sagrado, Tanze, portador de un espíritu divino. Al revelar el secreto prohibido de su hallazgo, Sikán es condenada a muerte. La fábula, transmitida por los esclavos llegados a Cuba en el siglo XIX, dio origen a la sociedad secreta masculina Abakuá, una cofradía religiosa y mutualista que prohibía la participación de mujeres.

Ayón convirtió esa exclusión en el eje de su reflexión artística. En sus grabados, la figura de Sikán se multiplica como símbolo de la resistencia femenina, del sacrificio y de la transmisión del conocimiento silenciado. Mediante una mirada contemporánea, la artista reinterpreta el mito africano como metáfora de la censura, la marginación y las jerarquías de poder que atraviesan tanto la sociedad caribeña como el mundo globalizado.

La técnica que cambió el grabado contemporáneo

La colografía de Belkis Ayón es una revolución silenciosa dentro de la historia del grabado. A diferencia del grabado tradicional, en el que se trabaja con planchas metálicas o de madera, Ayón utilizaba matrices construidas con materiales reciclados: papeles, telas, cartones, retazos de cinta adhesiva. Estas capas se pegaban sobre una base de cartón y luego se entintaban y prensaban para formar imágenes cargadas de volumen y textura. Su estética monocromática —en blancos, negros y grises— refuerza la tensión entre lo visible y lo oculto, en sintonía con los códigos secretos de la hermandad Abakuá.

Obras como La cena (1991) o Desobediencia (1998) son parte del recorrido y constituyen piezas centrales de la exposición. En La cena, Ayón combina el mito de Sikán con la iconografía cristiana de La última cena, en una composición monumental donde los comensales parecen intercambiar miradas mudas. Su lectura es doble: una referencia al sacrificio ritual y una crítica a las estructuras patriarcales de poder.

Una artista marcada por su tiempo

Belkis Ayón comenzó su carrera a los 17 años, mientras estudiaba en la Academia de Arte San Alejandro de La Habana. Su talento pronto la llevó a representar a Cuba en la Bienal de Venecia de 1993, una consagración temprana para una artista que buscaba constantemente nuevas formas de expresión simbólica. Pese a su éxito internacional, la artista se quitó la vida en 1999, dejando un legado de intensa carga espiritual y crítica social. Su obra ha sido objeto de múltiples retrospectivas, entre ellas la organizada por el Museo Reina Sofía de Madrid en 2021, titulada Colografías, que reunió cerca de 80 piezas creadas entre 1986 y 1999 (fuente original).

Relectura contemporánea de la espiritualidad africana

La exposición en el Malba propone una mirada renovada sobre la diáspora africana en el arte cubano. A diferencia de las manifestaciones afrobrasileñas, donde el sincretismo religioso adopta formas más festivas y coloridas, la obra de Ayón se caracteriza por una atmósfera introspectiva y ritual. Su universo es silencioso, dominado por gestos y símbolos que narran la persistencia de una memoria colectiva. La artista no reproduce la iconografía africana de manera literal, sino que crea una mitología contemporánea que conecta espiritualidad, género y política.

Con la curaduría de García, Aguado y Rojas, el montaje aprovecha la penumbra de la sala del subsuelo del museo para reforzar la sensación de misterio y recogimiento. Las obras, de gran formato, invitan al visitante a acercarse y descubrir las capas de significado que componen cada figura. El recorrido se complementa con material audiovisual donde puede verse a Ayón trabajando en su taller: una oportunidad única para comprender el método detrás de su lenguaje visual.

Belkis Ayón como espejo de la sociedad cubana

En su exploración del mito Abakuá, Ayón abordó temas universales como la marginación, la censura y la violencia institucional. Sus grabados, poblados de rostros sin rasgos y cuerpos que parecen intercambiar identidades, sugieren una crítica a la pérdida de individualidad en contextos de control social. La artista utilizó la mitología africana como allegoría política para reflexionar sobre las limitaciones que enfrentaban las mujeres en la Cuba de los años noventa, tanto dentro de las estructuras artísticas como en la vida cotidiana.

Su visión no se detiene en la denuncia. En muchas de sus piezas, el sacrificio de Sikán se transforma en un acto de transmisión: una metáfora del conocimiento que sobrevive a través del arte. Los personajes de Ayón parecen comunicarse mediante un lenguaje visual secreto, convocando al espectador a descifrar lo que la historia oficial no contó.

Resonancias globales y legado artístico

La figura de Ayón ha adquirido creciente relevancia en el circuito internacional del arte contemporáneo. Su obra dialoga con las búsquedas de artistas africanos y afrodescendientes que examinan la identidad desde la diáspora, y con creadoras latinoamericanas que utilizan el mito y la espiritualidad como herramientas políticas. En este sentido, el Malba contribuye a expandir esa conversación global sobre el lugar de la memoria africana en la modernidad.

El reconocimiento póstumo de Ayón también permite revalorizar el grabado como un medio de experimentación conceptual. Lejos de ser una técnica de reproducción, la colografía se convierte en un espacio de resistencia estética, donde la artista resignifica materiales desechados para otorgarles nueva vida. Así, el proceso técnico refleja la propia lógica del mito: la transformación constante entre lo visible y lo oculto.

Cómo la obra de Belkis Ayón resignifica la visibilidad en la era digital

En tiempos donde la visibilidad se mide por algoritmos y presencia mediática, la obra de Belkis Ayón plantea una paradoja. Su universo monocromático, deliberadamente silencioso, se opone al ruido visual de la cultura digital. Sin embargo, su simbología ha encontrado en internet un nuevo espacio de difusión: museos y plataformas dedicadas al arte afrodescendiente recuperan sus grabados como íconos de identidad y rebeldía. Para los sitios culturales y proyectos editoriales digitales, el caso Ayón demuestra cómo las narrativas de resistencia pueden alcanzar una audiencia global sin perder su profundidad.

Desde una perspectiva de tecnología y posicionamiento digital, la exposición también abre un debate sobre la representación del arte no occidental en entornos digitales. Las imágenes de Ayón, reproducidas en alta definición, permiten explorar la textura y el detalle de sus colografías, generando nuevas formas de apreciación y aprendizaje en línea. Este diálogo entre lo ancestral y lo contemporáneo refuerza la relevancia de su obra para las nuevas generaciones de creadores y curadores.

La exhibición Belkis Ayón. Mito y desobediencia podrá visitarse en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires hasta el 12 de octubre. De jueves a lunes, de 12 a 20, y los miércoles desde las 11, el público podrá acceder a visitas guiadas y actividades complementarias que profundizan en el legado de una artista que convirtió el silencio en un lenguaje universal.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Hasta cuándo se puede visitar la exposición de Belkis Ayón en el Malba?

La muestra 'Belkis Ayón. Mito y desobediencia' estará disponible en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires hasta el 12 de octubre, con visitas guiadas los lunes a las 17 horas.

¿Qué técnica utilizaba Belkis Ayón en sus obras?

Ayón trabajaba principalmente con la colografía, una técnica de grabado basada en matrices de cartón y materiales superpuestos que generan texturas únicas y un efecto visual tridimensional.

¿Cuál es el eje temático de la obra de Belkis Ayón?

Su obra se centra en el mito africano de Sikán y la sociedad secreta Abakuá, a través de los cuales exploró temas como la exclusión, el poder, el género y la espiritualidad en la cultura cubana.

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