Araceli González y Flor Torrente retoman sus proyectos juntas
Después de más de 20 años sin posar juntas, Araceli González y Flor Torrente volvieron a compartir una producción y hablaron sobre su vínculo, el trabajo, la maternidad y los cambios personales.

La relación entre Araceli González y Flor Torrente vuelve a ocupar un lugar público después de más de 20 años sin una producción fotográfica conjunta. En una entrevista con Viva, ambas repasaron su historia familiar, sus proyectos creativos y una forma de vínculo atravesada por el trabajo, el cuidado y la exposición.
Araceli González y Flor Torrente retomaron sus proyectos juntas con una producción realizada en el estudio BAS, en San Telmo. La sesión marcó el reencuentro frente a una cámara después de más de dos décadas: según recordó Flor, la última vez que habían posado juntas había sido para la revista Gente, cuando ambas todavía estaban solteras.
El regreso no aparece presentado como una campaña aislada. Durante la entrevista publicada por Viva, de Clarín, madre e hija describieron la posibilidad de crear contenidos y proyectos vinculados con su vida cotidiana, sus intereses y la conexión que mantienen.
El regreso de Araceli González y Flor Torrente frente a las cámaras
La exposición compartida comenzó cuando Flor era niña. Araceli recordó que en aquella etapa hicieron tapas, campañas y viajes publicitarios. La experiencia combinaba el disfrute de las producciones con una exposición que, según su relato, podía resultar invasiva para su hija.
Con el paso del tiempo, esa dinámica dejó de ser solamente laboral. Araceli explicó que ambas conversan de manera constante sobre qué podrían hacer juntas y mencionó su trabajo con Ara Cosmetics, donde Flor participa probando productos y aportando sus opiniones. También señaló que evalúa proyectos futuros en televisión y plataformas de transmisión.
Una idea común para crear contenidos sin separar trabajo y vida cotidiana
Flor expresó que le interesa compartir proyectos con su madre cuando existe una posibilidad relacionada con la creatividad, el trabajo y la expresión. No confirmó un programa específico, pero habló de la voluntad de encontrar formatos que les permitan desarrollar esas áreas.
Su propio año estuvo marcado por cambios profesionales y personales. Terminó la obra Mi amiga y yo en junio y dejó atrás una etapa de 14 años vinculada con su marca Helicia. La actriz describió ese momento como una pausa necesaria para procesar cierres, mudanzas y decisiones sobre lo que quiere hacer a continuación.
La conversación también expuso una diferencia de ritmo entre ambas. Araceli dijo que le cuesta detenerse porque asocia la pausa con la sensación de no estar haciendo algo. Afirmó, además, que no imagina jubilarse. Flor, en cambio, presentó el descanso como una instancia para ordenar emociones y revisar prioridades.
La maternidad como herencia familiar y forma de cuidado
El eje más profundo del diálogo fue la maternidad entendida no sólo como relación entre madre e hija, sino también como una forma de vincularse con otras personas. Flor describió a Araceli como una madre permanentemente presente. Araceli, por su parte, dijo que desde muy joven asumió tareas de cuidado dentro de su familia.
La actriz contó que fue madre a los 20 años y que también se ocupó de su propia madre. Relató que durante su infancia conoció el dolor de una mujer que había querido ser bailarina y no pudo defender ese proyecto. Años después, la llevó al Teatro Colón para ver El lago de los cisnes, en un gesto que vinculó con la reparación de aquella frustración.
En su relato, Araceli relacionó esa historia con un linaje de mujeres autosuficientes, vulnerables y responsables del sostenimiento familiar. La maternidad aparece así como una práctica afectiva, pero también como una carga asumida desde edades tempranas y difícil de interrumpir.
Flor Torrente y el aprendizaje de ocupar otro lugar en la familia
Flor reconoció que esa lógica de cuidado también influyó en su manera de relacionarse. Dijo que durante un período tendió a maternar a parejas, amistades y compañeros, intentando cocinar, acompañar o resolver problemas ajenos. Aclaró que se trata de un comportamiento arraigado, aunque sus decisiones actuales la llevaron por otros caminos.
La relación con su hermano Toto Kirzner también atravesó una revisión. Flor contó que, durante la adolescencia, adoptó con él una actitud maternal y lo retaba como si fuera su madre. El vínculo se deterioró hasta que comprendió que ocupaba un lugar distinto al de Araceli. Según su relato, reconocer esa diferencia modificó la relación entre ambos.
Araceli explicó que a Flor le exigió más que a Toto porque consideraba que su hija debía ser fuerte. También reconoció haber sido más complaciente con su hijo. Esa diferencia forma parte de una reflexión sobre los mandatos familiares y sobre cómo las expectativas pueden distribuirse de manera desigual entre mujeres y varones.
La exposición pública y una vida cotidiana más natural
Las dos hablaron de la visibilidad que las acompaña desde hace años, pero negaron vivirla como una preocupación permanente. Flor dijo que no siempre registra las miradas de otras personas cuando está en un supermercado o en un espacio cotidiano. Araceli sostuvo que se siente relativamente ajena a su propia belleza y que no construyó su identidad alrededor de esa percepción.
Su vida familiar también se relaciona con una elección territorial concreta. Ambas valoran vivir cerca de la naturaleza, en Pilar, aunque eso implique desplazarse. Flor mencionó los viajes en auto, los audiolibros, los pódcast, las caminatas y el tiempo compartido al aire libre como parte de esa rutina.
Un vínculo construido entre trabajo, humor y conversaciones pendientes
La cercanía no elimina los conflictos. Araceli reconoció que discuten y que Flor no recibe bien las órdenes. También contó que durante años se sintió sola al ejercer simultáneamente los roles de madre y padre. Flor recordó que ella y su hermano llegaron a saludarla tanto por el Día de la Madre como por el Día del Padre.
Al mismo tiempo, ambas describieron una relación atravesada por el humor, los viajes y la posibilidad de hablar sobre experiencias difíciles. Recordaron un viaje a Italia junto con Toto, que incluyó la región del Piamonte, Turín, Milán, Florencia y Roma, y que estuvo ligado a las raíces familiares de Araceli.
La entrevista no presenta un proyecto audiovisual confirmado ni una fecha concreta para una nueva producción. Lo que sí queda establecido es el interés de ambas por seguir explorando trabajos compartidos, mientras Flor atraviesa una pausa profesional y Araceli continúa vinculada con sus proyectos de belleza y con futuras opciones en televisión y plataformas.
Qué pueden aportar juntas a la cultura de celebridades
El atractivo de este reencuentro no depende sólo de la imagen pública de madre e hija. También reside en la posibilidad de observar cómo una relación familiar se convierte en materia creativa sin borrar sus tensiones: la exposición de la infancia, los mandatos de cuidado, los roles entre hermanos y la necesidad de encontrar una distancia adulta.
Para el público, la novedad concreta es el regreso de una colaboración que había quedado interrumpida durante más de 20 años. El próximo paso, si se produce, dependerá de que esa afinidad se traduzca en un formato definido. Por ahora, Araceli González y Flor Torrente vuelven a trabajar juntas desde una historia compartida que ambas describen como verdadera, aunque no exenta de discusiones y cambios.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo pasó desde la última producción conjunta de Araceli González y Flor Torrente?
Pasaron más de 20 años. Flor recordó que la última sesión fotográfica conjunta había sido para la revista Gente, cuando ambas todavía estaban solteras. La nueva producción se realizó en el estudio BAS, en San Telmo.
¿Qué proyectos quieren hacer juntas Araceli González y Flor Torrente?
Ambas manifestaron interés en crear contenidos relacionados con su vida cotidiana, sus intereses y su vínculo. También hablaron de la posibilidad de trabajar en formatos de transmisión, aunque la entrevista no confirma un programa ni una fecha concreta.
¿Qué cambios personales contó Flor Torrente?
Flor contó que terminó la obra Mi amiga y yo en junio, se mudó y cerró una etapa de 14 años vinculada con su marca Helicia. Describió el período actual como una pausa para procesar esos cambios y decidir qué proyectos quiere encarar.
Seguí leyendo
Explorá más notas y secciones de Noticias Netaware.




Comentarios
Sé el primero en opinar
Todavía no hay comentarios en esta nota.
Compartí tu punto de vista abajo.