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El túnel de Punta Carretas que unió a anarquistas y tupamaros

5 min de lectura

En 1931, un grupo anarquista construyó un túnel de más de 50 metros para escapar de la cárcel uruguaya de Punta Carretas. Cuatro décadas después, el mismo pasadizo fue usado por 118 tupamaros.

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El túnel de Punta Carretas permitió en 1931 una de las fugas carcelarias más elaboradas del Uruguay y volvió a ser utilizado en 1970 por 118 militantes tupamaros. La historia también terminó con la desaparición de tres integrantes del grupo anarquista vinculado con la obra, según el relato publicado por Clarín.

El túnel de Punta Carretas fue construido para liberar a presos anarquistas y terminó convertido en una infraestructura clandestina reutilizada casi cuatro décadas después. La primera fuga ocurrió el 18 de marzo de 1931; en 1970, el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-Tupamaros) empleó el mismo recorrido para sacar a 118 presos políticos de la cárcel uruguaya.

El episodio de 1931 estuvo ligado a Miguel Arcángel Roscigna, compañero de Severino Di Giovanni, fusilado en Buenos Aires mientras el plan avanzaba. El grupo buscaba liberar a sus compañeros detenidos en Punta Carretas y destinó parte del dinero obtenido en asaltos a preparar una operación frente al penal.

Cómo se construyó el túnel de Punta Carretas

Gino Gatti se instaló con su compañera y su hija pequeña en una casa comprada por el grupo frente a la cárcel. Allí abrió la carbonería “El Buen Trato”, que funcionó como cobertura para excavar el pasadizo.

El túnel superaba los 50 metros y contaba con ventilación y luz eléctrica en todo su recorrido, según la fuente original. En los trabajos participaron, bajo las instrucciones de Gatti, Roscigna, Andrés Vázquez Paredes, el “capitán” Paz y Fernando Malvicini.

La disposición de la casa y del comercio permitía que los presos llegaran desde el penal hasta la carbonería. El diseño no dependía solamente de la excavación: también exigía sostener durante meses una actividad visible en el inmueble ubicado frente a la cárcel.

La fuga anarquista del 18 de marzo de 1931

El 18 de marzo, los presos salieron por el túnel hacia “El Buen Trato”. Allí los esperaban tres automóviles que los trasladaron a una casa alquilada en la calle Curupí. La fuga se apoyó en una coordinación previa entre quienes trabajaban en la excavación y quienes aguardaban fuera del penal.

El escape duró pocos días como operación clandestina. El 21 de marzo, un agente de la perrera municipal ingresó en la casa mientras perseguía a un perro. El hombre, que había estado preso, reconoció a uno de los fugados y acudió a la policía.

Según el relato de Clarín, 53 policías irrumpieron poco después en la vivienda y detuvieron a Roscigna y a sus compañeros. El dato describe la redada posterior a la fuga; no permite reconstruir por sí solo todos los movimientos del grupo durante esos tres días.

La extradición y la estrategia judicial en Uruguay

La dictadura de José Félix Uriburu pidió la extradición de los anarquistas a la Argentina. Ante esa posibilidad, los detenidos decidieron atribuirse los hechos ante los tribunales uruguayos para ser juzgados en ese país y evitar la aplicación de la ley marcial argentina.

La estrategia tuvo el resultado buscado: fueron condenados y permanecieron encarcelados en Montevideo hasta el 31 de diciembre de 1936. Para entonces, Uriburu ya no estaba en el poder y la presidencia argentina estaba a cargo de Agustín Justo, aunque el texto fuente sostiene que la persecución contra los anarquistas continuaba.

La justicia uruguaya rechazó la extradición. Sin embargo, los detenidos fueron expulsados mediante un decreto que los calificaba de “indeseables”. Agentes de Orden Social viajaron a Montevideo para trasladarlos a Buenos Aires.

Del sobreseimiento a la desaparición de tres detenidos

Al llegar a Buenos Aires, los anarquistas fueron llevados al Departamento Central de Policía. El artículo de Clarín describe primero interrogatorios violentos atribuidos a hombres del comisario Fernández Bazán y luego actuaciones judiciales a cargo de los jueces Lamarque y González Bowland.

Los jueces los sobreseyeron en las causas por los asaltos al hospital Rawson y a La Central, siempre según la reconstrucción publicada. El capitán Paz fue trasladado a Córdoba por una causa anterior y, poco después, un grupo de compañeros lo liberó a punta de pistola de una comisaría provincial.

Roscigna, Vázquez Paredes y Malvicini siguieron detenidos pese a la orden judicial. Sus familiares reclamaron información y recibieron versiones contradictorias sobre supuestos traslados a La Plata, Avellaneda y Tandil.

El rastro de los tres se perdió durante varios meses. La fuente cuenta que un oficial de Orden Social informó después a la Comisión Pro Presos que les habían aplicado la llamada “ley Bazán” y que habían sido arrojados al Río de la Plata. Esa versión aparece atribuida a un funcionario y no como una resolución judicial documentada en el material disponible.

El mismo pasadizo, otra fuga en 1970

En 1970, 39 años después de la operación anarquista, el túnel volvió a utilizarse. Por ese recorrido escaparon 118 tupamaros presos en Punta Carretas, en una fuga que la fuente presenta como una de las más relevantes de presos políticos en la historia latinoamericana.

Antes de salir, los militantes dejaron un cartel con el mensaje “Gracias compañeros anarquistas”, firmado por el MLN-Tupamaros. La inscripción vinculó explícitamente la operación de 1970 con la obra realizada por el grupo de Gatti y Roscigna.

Qué permite reconstruir esta historia

El episodio conecta tres planos diferentes: la planificación clandestina de una fuga, la persecución estatal contra militantes anarquistas y la reutilización posterior de una obra subterránea por otra organización política. La continuidad material fue el túnel; los grupos, los objetivos y los contextos represivos fueron distintos.

La reconstrucción disponible también tiene límites. El texto de origen no aporta documentos judiciales, expedientes penitenciarios ni fuentes independientes que permitan comprobar cada etapa de la detención y desaparición de Roscigna, Vázquez Paredes y Malvicini. Por eso, esas afirmaciones deben leerse como parte del relato histórico citado y no como hechos plenamente verificados por esta nota.

La historia del túnel de Punta Carretas quedó registrada tanto por la fuga de 1931 como por su reutilización en 1970. Para conocer la narración original y sus atribuciones, se puede consultar el artículo de Clarín.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se realizó la primera fuga por el túnel de Punta Carretas?

La primera fuga mencionada en la fuente ocurrió el 18 de marzo de 1931. Un grupo de presos anarquistas salió de la cárcel uruguaya por un túnel de más de 50 metros y llegó a la carbonería “El Buen Trato”, instalada en una casa ubicada frente al penal.

¿Cuántos tupamaros escaparon por el mismo túnel?

En 1970 escaparon 118 tupamaros por el túnel construido décadas antes por el grupo anarquista vinculado con Miguel Arcángel Roscigna y Gino Gatti. Antes de la fuga, dejaron un cartel que reconocía a los anarquistas como autores de la obra.

¿Qué ocurrió con Roscigna, Vázquez Paredes y Malvicini?

Los tres continuaron detenidos pese a una orden judicial y luego desaparecieron. La fuente atribuye a un funcionario de Orden Social la versión de que fueron arrojados al Río de la Plata mediante la llamada “ley Bazán”. El material disponible no aporta documentación independiente para confirmar esa afirmación.

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