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Salud

Dolor en pies y tobillos: cómo distinguir artrosis de artritis y aliviar

7 min de lectura

El reumatólogo Santiago Catalán Pellet explica cómo identificar el origen del dolor en pies y tobillos, las diferencias entre artrosis y artritis, y qué ejercicios ayudan a reducir las molestias sin perder movilidad.

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Cuando los pies duelen, cada paso se convierte en un desafío. En personas mayores, el dolor en pies y tobillos puede afectar la autonomía diaria y aumentar el riesgo de caídas. Pero no siempre se trata de un signo inevitable de envejecimiento: la artrosis y la artritis son dos causas frecuentes, con síntomas y tratamientos diferentes. El especialista Santiago Catalán Pellet, subjefe de Reumatología del Hospital Universitario Austral, explica cómo reconocerlas y qué ejercicios ayudan a mantener la movilidad.

Los pies constituyen la base del cuerpo, un sistema de soporte que absorbe impactos y permite el desplazamiento. Cuando aparece dolor o rigidez, el malestar limita actividades simples como caminar, subir escaleras o mantenerse de pie por largos períodos. De acuerdo con el reumatólogo Santiago Catalán Pellet, no todo dolor en el pie de un adulto mayor debe atribuirse a la edad: las causas pueden ser mecánicas, inflamatorias, tendinosas, neurológicas o vasculares.

dolor en pies y tobillos: Diferencias entre artrosis y artritis en pies y tobillos

La artrosis es una enfermedad degenerativa que desgasta el cartílago articular con el tiempo. Catalán Pellet describe su dolor como mecánico: aumenta con el movimiento y mejora con el reposo. Generalmente se agrava al subir escaleras o permanecer de pie, con rigidez matinal breve, menor de 30 minutos. El paciente puede adaptarse y continuar sus actividades.

La artritis, en cambio, tiene un origen inflamatorio. Las articulaciones se inflaman incluso en reposo, pueden enrojecerse y sentirse calientes al tacto. En este cuadro, el dolor no depende del esfuerzo físico y puede presentarse a cualquier edad. Además, el tobillo o el pie suelen hincharse sin causa aparente, lo que alerta sobre una posible crisis artrítica.

La gota: una de las causas más dolorosas

Entre las formas de artritis, una de las más comunes en el antepié es la artritis por depósito de cristales, conocida como gota. El cuadro clásico afecta el dedo gordo del pie —una zona llamada podagra— y se caracteriza por un dolor intenso, muchas veces comparado con el contacto insoportable de una sábana sobre la piel. Este tipo de inflamación se debe al exceso de ácido úrico en sangre, que genera cristales de urato monosódico dentro de las articulaciones.

El especialista aclara que los niveles altos de ácido úrico pueden relacionarse con la dieta: los alimentos ricos en purinas, como las achuras, los mariscos y la cerveza, contribuyen a su aumento. Por eso, una alimentación antiinflamatoria y con bajo contenido de purinas es esencial para prevenir recidivas.

Otras causas inflamatorias y enfermedades asociadas

Además de la gota, existen otras formas de dolor articular en pies y tobillos. La artritis reumatoidea puede afectar los metatarsofalángicos y los tobillos, frecuentemente acompañada de inflamación en las manos. Por su parte, las espondiloartritis —trastornos autoinmunes que incluyen la psoriasis— también pueden provocar dolor en el talón o rigidez matinal prolongada.

Dolor por causas tendinosas: fascitis plantar y tendinitis de Aquiles

El pie no solo sufre por enfermedades articulares. Entre las causas tendinosas, Catalán Pellet menciona la fascitis plantar, un dolor localizado en la planta del pie, especialmente al dar los primeros pasos por la mañana. Se produce por la inflamación de la fascia plantar, una banda de tejido que soporta el arco del pie. Otro cuadro frecuente es la tendinitis del tendón de Aquiles, que genera dolor en la parte posterior del talón, agravado por la actividad física o el uso de calzado inadecuado.

Ambas afecciones requieren reposo relativo, fisioterapia y calzado adecuado. Los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento, junto con una correcta distribución del peso corporal, suelen mejorar la evolución.

Causas neurológicas y vasculares del dolor en los pies

En algunos pacientes, especialmente diabéticos, el dolor puede tener origen neuropático. Se manifiesta como sensación de hormigueo, ardor o corriente eléctrica, sin lesión visible. Esto ocurre cuando los nervios periféricos están dañados, una condición conocida como neuropatía diabética. También pueden presentarse neuritis o radiculopatías, cuando la afectación proviene de la columna y se proyecta hacia el pie.

Entre las causas vasculares, la insuficiencia venosa o una trombosis pueden generar hinchazón o dolor debido al flujo sanguíneo deficiente. Aunque menos comunes, estas situaciones requieren atención médica inmediata para evitar complicaciones mayores.

Cómo influye el calzado y la forma de pisar

El doctor Catalán Pellet destaca la importancia de analizar el calzado y la pisada. Los juanetes o hallux valgus son una causa habitual de dolor en el antepié y pueden requerir cirugía o plantillas personalizadas. Sin embargo, aclara que “el adulto mayor no necesita un zapato ortopédico rígido o antiestético: cada caso exige un tipo de suela, rigidez y puntera según el diagnóstico”.

Una plantilla mal elegida puede empeorar la molestia. Por eso, antes de comprar una genérica, es preferible realizar una pedigrafía para analizar la distribución del apoyo. De esta forma, el especialista determina si se necesita una plantilla y qué características debe tener para acompañar el tratamiento de rehabilitación.

Ejercicios útiles para mantener la movilidad y reducir el dolor

La kinesiología y los ejercicios terapéuticos son pilares del tratamiento en artrosis y otras causas mecánicas. Entre los movimientos recomendados para realizar en casa, el especialista sugiere:

Movilidad de tobillo

Sentado, con el pie en el aire o apoyado en el talón, realizar diez círculos en cada sentido, una o dos veces al día. Este ejercicio lubrica la articulación antes de caminar.

Ejercicio punta-talón

Con los pies apoyados en el suelo, levantar las puntas dejando los talones fijos y luego invertir el movimiento. De 10 a 15 repeticiones son suficientes para activar gemelos y tibiales, mejorando la circulación y la estabilidad.

Fortalecimiento de la musculatura del pie

Colocar una toalla en el piso e intentar arrugarla con los dedos, lo que ayuda a fortalecer los músculos intrínsecos del pie. Estos ejercicios, junto con el control del peso corporal, permiten enlentecer el desgaste articular y aumentar la seguridad al caminar.

Diagnóstico y tratamiento integral del dolor articular

Un diagnóstico certero combina un buen interrogatorio clínico y examen físico. Según Catalán Pellet, “el 80% del diagnóstico proviene de la historia y la observación”. Los estudios por imágenes —como radiografías o ecografías— se reservan para confirmar sospechas o evaluar estructuras blandas. Cuando se sospecha una causa inflamatoria, los análisis de laboratorio ayudan a determinar si hay artritis asociada.

El tratamiento se orienta primero a la rehabilitación y la corrección postural. Los medicamentos antiinflamatorios o específicos para la artritis se emplean en etapas posteriores. La pérdida de peso, la actividad física moderada y el fortalecimiento muscular son estrategias fundamentales para aliviar la presión sobre las articulaciones.

Ejercicio, peso y equilibrio: el trinomio clave

El reposo absoluto puede ser contraproducente. Mantenerse activo preserva la fuerza y evita el deterioro del equilibrio. La artrosis no tiene cura definitiva, pero sí puede controlarse con un programa de movilidad que incluya caminatas suaves, ejercicios de pie y estiramientos. Reducir el peso corporal disminuye de manera directa la carga sobre las articulaciones del tobillo y el pie.

Cómo el diagnóstico temprano mejora la calidad de vida

Detectar la causa del dolor en forma temprana evita la progresión hacia la discapacidad. En centros especializados se analiza la marcha, el tipo de pisada y la alineación del cuerpo. Con estos datos, los profesionales diseñan tratamientos personalizados que combinan kinesiología, calzado técnico y control médico. La intervención temprana permite mantener una vida activa y reducir el uso crónico de fármacos.

Visibilidad digital y salud: cómo influye la información médica confiable

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Comprender el origen del dolor en los pies es la primera medida para recuperar la movilidad y la confianza. Un diagnóstico adecuado, hábitos saludables y ejercicios regulares pueden marcar la diferencia entre el malestar constante y una vida activa.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si el dolor de pie es por artrosis o artritis?

La artrosis genera dolor mecánico que empeora con la actividad y mejora con el reposo, mientras que la artritis causa inflamación, calor y dolor incluso en reposo. Un examen clínico y estudios complementarios confirman el diagnóstico.

¿Qué ejercicios puedo hacer para aliviar la artrosis de tobillo?

Los movimientos circulares de tobillo, el ejercicio punta-talón y el arrugado de toalla con los dedos fortalecen los músculos del pie y mantienen la movilidad articular sin sobrecargar las zonas doloridas.

¿Cuándo se recomienda usar plantillas ortopédicas?

Solo después de una evaluación profesional que analice la pisada. Las plantillas deben ser personalizadas, ya que las genéricas pueden alterar la postura y empeorar el dolor si no se adaptan correctamente al tipo de pie.

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